La tele y los niños: ayer y hoy

“Los niños de ahora no son como los de antes”. “Nacen sabiendo”. “En mis tiempos, no contestabamos así a nuestros padres”. Empezamos a sentirnos viejos cuando nos escuchamos decir una de estas frases. Ciertamente, hemos dado el salto generacional cuando vemos a nuestros hijos usar el control remoto del TV cable con naturalidad abismal cuando nosotros nos debatimos por encontrar el boton “mute”.

No sé si atribuirselo a mi evidente adultez que roza en la menopausia, pero me parece que en la actualidad no hay ese encanto de mi infancia. En las tardes, el segmento infantil era bastante nutrido: Tico Tico en el canal 10, Telejardín en el 5, y para finalizar, Candy Candy -no recuerdo en qué canal-. Para los programas infantiles de fin de semana, Odisea Burbujas, Chiquilladas y el nacional Rinconcito había que esperar toda una semana para disfrutarlos. Tal vez por eso aprendimos a apreciar las cosas sencillas de la vida, nos formamos para esperar, cultivamos nuestra paciencia. Los niños de ahora, en cambio, si quieren ver tal o cual episodio de Pucca o Ben 10, lo buscan en YouTube, o piden el DVD, y lo ven hasta el hastío paternal. Ya no hay una franja de programación infantil, hay canales totalmente dedicados a los niños: Discovery Kids, Disney XD, Nickelodeon. Y los niños se vuelven tiranos, monopolizan el televisor, los dibujos animados se vuelven omnipresentes en las casas que cuentan con la bendición de un niño. Esto considero, les va mermando esa capacidad de asombro, de espera, se vuelven soles de nuestros sistemas solares, lease hogares, y la casa gira en torno a ese pequeño autoritario diablillo. Los padres nos empapamos de las aventuras de Phineas & Ferb resignandonos a los cánticos de los Backyardigans, y los más desafortunados padres soportamos a Barney y sus amigos.

Talvez la misma nostalgia sentiría mi abuela al verme a mí hace 30 años, disfrutar de mis programas en un televisor a blanco y negro con cuatro patas. Ella habría dicho: “en mis épocas, los niños nos trepabamos en árboles”.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Francamente si así es ahora , no puedo imaginármelo de aquí a un par de años en que tendré mi primer hijo. Y puedo dar fe de que lo que expones es lamentablemente cierto, ya que a lado de mi casa viven un niño y niña que si la mamá no les pone no se que canal de dibujos animados arman un escándalo, que ni te cuento. Frente a mi casa viven 2 criaturas más que la mamá el día que por a o b motivo se queda sin cable sufre las penas más grandes de su vida pk dice que “no tiene como controlar a sus hijos” sino tienen su “canal para niños”.

    Me pregunto yo ¿Que será de mi cuando me toque el día de ser mamá? ¿Podré lidiar esta situación y en caso de que logre hacer que mis hijos no se metan de lleno a un tv estén en desventaja frente a los otros niños que se clavan a ver programas infantiles? Hay que considerar que hay programas infantiles que ayudan a las criaturas a desarrollarse y a tener una mejor capacidad de aprendizaje incluso antes de ir a la escuelita.

    Buen post.

  2. Lo terrible de la televisión es que les quita a los niños creatividad y ganas de jugar físicamente, saltar la cuerda, jugar a la rayuela, al trompo, volar una cometa. Estoy limitando la televisión al mínimo, e incentivo a mi hija a la lectura, acto que desarrolla mejor su lenguaje que la tele, alimenta su imaginación, despierta su curiosidad y evita futuros problemas de ortografía.

    Gracias por leerme.

  3. De acuerdo contigo, aunque si algo he de añadir es que al menos en mi caso al ser madre trabajadora de sol a sol muchas veces no tenemos la confianza para que un padre “descuidado” deje salir al niño a jugar al parque, pues actualmente sin supervisión un niño no puede estar en la calle. Me encantaría que mi hijo pudiera hacerlo treparse a los árboles y jugar con otros pequeños, pero por nuestra involución no es viable.

    También estimulo a mi hijo a leer y pintar y a realizar actividades lejos del televisor o computadora. Pues ahora hasta con eso, me quita la compu para jugar videojuegos.

    En fin debemos aprender a lidiar con la realidad que nos toca vivir y con ella darle las herramientas necesarias para que pueda tener una infancia plena.

  4. Precisamente acabo de regresar de reunion de padres de familia y recibi un halon de orejas general de parte de las maestras parvularias por padres que “ruegan” a sus hijos para que hagan tal o cual cosa. Ellas dicen: “NO SE DEJEN MANDAR DE NIÑOS NI DE 2, 3, 4 O 5 AÑOS… QUE SERA DE ELLOS Y DE SU COMPORTAMIENTO CON UDS PADRES CUANDO TENGAN 10, 11 O 12” respecto a lo permisivos que son algunos progenitores entre otras cosas como la TV, videojuegos, habitos y la consecuencia que provoca en el aula de clase. Existen los que se la pasan distraidos en clase, no les gusta la fruta, no tienen bases de independencia o sea rehusan a hacer solos sus propias cosas como usar la vincha de la carpeta para archivar las hojas de trabajo, no quierer usar una servilleta para limpiar alguna migaja de la mesa porque “mi mama dice que yo no tengo porque hacer tal o cual cosa”, reclaman porque les enseñan a hacer las cosas por si solos. Esto es resultado de este tipo de crianza permisiva. A diferencia de estos nenes, tambien hay los que si observan buen desempeño y comportamiento en la escuela, ya dan muestra independencia, se visten solos, prestan atencion, etc.

    Ahora resulta que nuestros hijos e hijas vienen con golpes en los brazos y en la cara porque a sus compañeros les gusta jugar a BEN 100 y a los Pavos Rangers. Me toca lidiar y manejar el producto de la falta de compromiso y en cierto manera IRRESPONSABILIDAD de uno que otro padre o madre. No es solo darles la comida, vestirlos, curarlos y darles los que se les antoje. NO! no es solo eso, ser padre va mas alla. Como ya lo dijo Psc. Alex Frias: EL QUE NO TENGA TIEMPO PARA CRIAR A UN HIJO, QUE NI SIQUIERA PIENSE EN TENER UNO. Y el esta en lo cierto, el tambien es padre de 2.

    Lo mejor/peor de todo que ellos son el reflejo de lo que somos y hacemos en casa. Simple y sencillamente hacen o repiten las costumbres con que se los cria. Asi que depende de nosotros padres si nos enorgullecen o nos condenan con su comportamiento.

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