La teve de antaño

Anoche, en una larguísima y nostálgica  charla con mi Dulcineo, comentábamos las series de teve y películas que veíamos en nuestras paralelas infancias:

– en el género comics, sin ser purista, y con la memoria hecha trapo, me confieso seguidora de Candy-candy, Heydi, Marco, La máquina del tiempo, Mazzinger, animados japoneses con argumentos que aunque el tiempo diluyó, recuerdo que me mantenían cautiva. También disfrutaba de La abeja Maya, Los superamigos, Los 4 fantásticos, He-man, She-ra y Las tortugas ninja.
– el clásico Chespirito, que he seguido desde los antiquísimos Caballeros de la mesa cuadrada. Debía terminar pronto las tareas para ver el Chavo del 8, que era presentado por Ecuavisa a las seis de la tarde lunes, miércoles y viernes. Martes y jueves gozabamos con el Chapulín Colorado. (merece post aparte).
– Los Sitcoms que disfruté en mi infancia fueron Yo amo a Lucy, Bewitched, Tres son multitud, Who’s the boss, La nina maravilla y ya en los noventa, Saved by the bell. Nunca entendí porque Ecuavisa le cambió el nombre a la cursi Full house por el horrible Un hogar casi perfecto. iMarketing inexplicable!
– No me perdí ningún episodio de la serie de ficción V, los visitantes. Qué fascinación me causaban aquellos lagartos espaciales devoradores de ratoncitos blancos…
– Lo increíble, con presentadores con imagen setentera-ochentera nos mostraban rarezas. Lo que nunca olvido es la reconstrucción del rostro de un cráneo.
– No me perdía nunca El super agente 86 que ahora entiendo parodia a James Bond. Confieso me gustaba el alucinógeno Batman, ahora no comprendo porque.
– Por supuesto que amaba a Homero Adams, como lo dije alguna vez. Y el bobo de German Monster.
– En aquellas pretéritas épocas los niños no eran la última rueda del coche. Antes de ser acusado de espía peruano, yo recuerdo al Tío Johhny y como nos enseñaba a tomarnos la lechita. Tico-tico es el responsable que todos sepamos de memoria los planetas del sistema solar, antes que Plutón sea degradado a planetoide. Chiquilladas, Odisea burbujas y el ecuatoriano Rinconcito también me traen lejanos recuerdos. Eso sí, nunca me gustó Chispitas, Nubeluz ni el Show de Yuly, todos copias de Xuxa.
– El show de Benny Hill (que veía a escondidas por lo tarde que lo pasaban y el sexy-humor inglés, ahora tan inocente en comparación). Otro programa “pícaro” era Sábado loco-loco, mexicano con Hector Suarez, iqué goce! Hablando de “pícaro” el cine pícaro mexicano nunca me gustó, preferible era Las gatitas de Porcel, donde, sin aún tenerlas, aprendí que las tetas seducen a los machos de todo tamaño.
– En esa época también veía, sin entender, las todas novelitas rosas, y digo sin entender porque yo era tan ingenua que no sabía como se hacían los bebés hasta que cumplí once o doce años. iPor eso no entendí el traumático trama de Leonela! (hasta ahora no entiendo como esa pelada se enamoró de su violador) Tampoco entendía La esclava Isaura, pero no me la perdía. La dama de rosa deformó mi percepción de las relaciones de pareja. Las Amazonas, Cristal y así, los venezolanos nos invadían entonces y nadie decía nada… Vi muchas novelas entonces. Dejé ese feo vicio con la llegada del bendito cable a mi hogar, en el 98.
– las películas que alquilabamos en VHS en esa época eran Lady in red con Molly Ringwald (soundtrack recomendado), Who’s that girl con mi heroína Madonna, Splash, Tres hombres y un bebé, la cual vuelvo a ver cada vez que puedo para deleitar la vista con el guapérrimo Tom Selleck cambiando pañales. Me identificaba también con Carrie, envidiaba esos poderes sobrenaturales para haberme vengado de quienes me decían “Fideo escurrido” en la escuela. La profecía me causó pesadillas por semanas, pero no tanto como Thriller de Michael Jackson. Vi Tiburón en el cine, en 3D, semanas después fuimos a Manta, es lógico pensar que no pisé la orilla del mar. Lloré con ET.
– la excepción a la regla fueron Los adorables entenados, única serie de situaciones bien lograda, con una puesta en escena sencilla, diálogos medianamente graciosos, personajes bien caracterizados… hasta que la explotaron tanto y terminó sin lograr ser pionera en nada, porque nadie siguió sus pasos.

En esas épocas los niños no teníamos tele en el dormitorio y para la hora de Dinastía ya debíamos estar dormidos…sin control remoto, cable o internet como que había más que ver… ¿o me equivoco?

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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