Lavado de activos

Recibí una propuesta bastante tentadora de parte de un amigo de confianza que conozco hace muchos años, compañero de Universidad y de farras*. Me ofreció un negocio “redondo” para el cual yo no debía invertir nada, solo se requerían unos documentos de mi parte, firma de poderes y mi número de cuenta en el exterior. La idea era volverme testaferro de propiedades que ascendían a cifras astronómicas. Mi olfato me llevó a rechazar dicha propuesta, pues era obvio que iba a ser víctima de una jugada peligrosa.

El lavado de activos es una práctica bastante común que busca legalizar fondos de dudosa procedencia. Para evitar caer en esta trampa, les dejo las siguientes recomendaciones, algunas obvias, pero que a veces se toman a la ligera al poner por encima la amistad y la confianza sobre el sentido común, la prudencia y la sensatez:

  • Jamás prestes tu nombre o el de tu empresa para negocios que no involucran tus actividades comerciales o empresariales habituales.
  • No des copias de tus documentos a nadie.
  • No firmes nada sin que antes lo haya leído tu abogado y contador de confianza.
  • Bajo ningún concepto prestes tu cuenta bancaria para recibir depósitos de los cuales no participas directamente y cuyos montos no pueden ser justificados, por muy jugosa que sea la “comisión” que recibirías.
  • Exije copias de todo lo que firmes.
  • Acude a notarios legalizados.
  • No caigas en la tentación de negocios que ofrecen ganancias faraónicas superiores a los intereses que ofrece el sistema financiero legal.
  • No hagas depósitos a compañías o personas que no están en capacidad de responder luego por tus fondos.
  • Exije por escrito información relevante sobre todos los negocios que se te propongan, que contengan firmas de responsabilidad.
  • Documenta todas tus transacciones.
  • Por muy fiable que sea la persona que te ofrece dinero fácil, no accedas a participar en algo que te ensuciaría. Muchas veces ese dinero proviene de “negocios” tan inhumanos como trata de blancas, pornografía infantil, narcotráfico y hasta sicariato.

Si bien es cierto, por la actual crisis económica, quienes tenemos negocios o empresas ya no tenemos las ganancias que teníamos antes, la avaricia es cegadora, más vale ser prudente a caer víctima de estafas que podrían llevarte a la cárcel. ¡A papá van a querer sorprender!

* amigo el ratón del queso.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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