Los buses de mi Perla

No recuerdo si he posteado al respecto. Pero como es mi diario vivir, subirme a un bus para trasladarme de un lugar a otro, les comentaré mis aventuras en los buses de mi hermosa Perla.

Un bus es un complejo ecosistema en el que conviven extraños seres. La lucha por sobrevivir es ardua, como en el Serengeti. Cuando se desocupa un asiento, los machos, en lugar de cederselos a una dama, quien debería tener prioridad pues podría estar embarazada sin saberlo (y de un golpe por un frenazo perder a su bebé), se sientan presurosamente y se hacen los dormidos. Esto me indica dos cosas:
1. les pesan los huevos
2. tienen sueños atrasados

Así que las hembras, como las leonas, sobreviven en el bus, aferrandose de donde puedan. Y a eso sumarle el morboseo al que están sometidas sus partes más sobresalientes.

Existe un tipo de bus, conocido en Guayaquil como Metrovía (debería llamarse articulado, para mi esoterico entender, Metrovía es el camino que sigue dicho bus), Este es un bus con capacidad para 50 machos sentados, 2 viejitas sentadas y 150 seres aplastados, entre hombres, mujeres embarazadas, niños, ancianos… Viaja a la velocidad del sonido… muy peligroso. Lo único bueno de estos buses es que no se permiten vendedores, payasos ni predicadores, quienes proliferan en los otros buses.

Veamos cada uno de ellos:

  • Vendedores: Se sudividen en carameleros, siempre con una retahila de frases repetidas hasta el cansancio… coleros, quienes hacen malabares con una botella de 3 litros de cola babeada (que asco) por 1 centavo la onza, es decir, el módico precio de 10 centavos el vaso de 10 onzas de cola babeada. Babeada, pues he visto con mis propios ojos al colero beber a “pico de botella” la cola. También existen los vendedores naturistas, que ofrecen chancapiedra, uña de gato, dulcamara en polvo, noni en capsulas, baba de caracol rejuvenecedora, concha de nácar, desparasitantes, viagra, entre un sinfin de etc. Sabrá Dios si tienen registro sanitario. Los más novedosos son los vendedores de “musicas” de todo tipo: bachata house, baladas y rancheras, el regeton del recuerdo… Cuando este vendedor osa ofrecerme sus productos, lo dejo frío preguntándole si tiene el último de Radiohead. Otros vendedores ofertan “libros” que no son más que folletos con faltas ortográficas hasta en los números. Hay libros de cocina, matemáticas, inglés, informática, hechicería, tablas de sumar y multiplicar, primeros auxilios.. la variedad es infinita… y de deplorable calidad.
  • Predicadores: Suben con biblia en mano (de esa que es multiusos, es biblia y es cartera)… hacen sus alabanzas y piden plata.
  • Cantantes: Algunos se suben con guitarras, y mientras cantan y tocan, piden plata. Otros más completos se suben con timbales, tambores, acordeones y meten cumbia que da miedo, por lo general de Lizandro Meza. Hay cantantes de regeton, se suben con una grabadora con un fondo interminablemente asqueroso que retumba en los timpanos. “Perrean” temas sociales. Los peores son los niños. Digo peores porque en realidad da lástima ver que se suben con una botella vacía de agua y una peinilla como instrumentos. Lo triste es ver que al fondo de la botella hay solución para inhalar.
  • Payasos: Jamás hacen reir. Cuentan los mismos chistes agrios “soy Carlos Mata, pero porque mata cucarachas…” Dan ganas de caerles a golpes.
  • Contorsionistas: Hacen piruetas raras a cambio de dinero.
  • Pornomiseria: Los que impúdicamente muestran tripas que les cuelgan, tumores bastante asquerosos, heridas que supuran pus… una receta roída… Los peores son los que exhiben a niños pequeños con horribles deformaciones a cambio de plata.

Ahora en época de lluvias, subirse a un bus equivale a rozarse con la mezcla de sudor y agua bastante desagradable, hay quienes no pueden cerrar el paraguas rápidamente, lo cual hace peligrar los ojos de quienes van cerca. Los asientos invariablemente están mojados…

Se eliminaron los torniquetes de control para el conteo de pasajeros. Ahora existe un sensor que suena cada vez que alguien pasa. Asi que, quienes tenemos hijos, debemos entrenarlos para pasar pegados como si fueramos un solo cuerpo y evitar que el sensor marque dos veces para evitarse la puteada del chofer. Sin embargo, hay primitivos que recien buscan la plata del pasaje en medio de dicho sensor, volviendo más iracundo al chofer.

Ah.. me olvidaba de hablar del chofer o conductor. El 99% de ellos gustan la “música” a 120 Db. Por lo general, música tropical estridente. Viajan a toda velocidad en algunos tramos. Al llegar al “control” donde marcan tarjeta, reducen la velocidad a 8 km por hora. Es decir, si me bajo del bus y voy caminando de rodillas llego más rápido. Bastante desagradable es cuando dos lineas de una misma cooperativa “corren” por pelearse los pasajeros. Lo que menos importa es el pasajero, más valen los 25 centavos que cada uno de ellos paga.

En los buses de Durán hay que bajarse por detras. Así que la frase paradójica es “avance para atrás”. Así es… como lo leen “avance para atrás”.. Como lo suele hacer el Ecuador. Para indicar la parada, el pasajero debe pulsar un timbre que a veces suele estar en el techo del bus. Quienes miden menos de 1,65 m, es decir, la mayoria, tienen que saltar para alcanzar el timbre. A veces ese timbre no funciona, asi que los pasajeros solidarios empiezan el coro que dice “para chofer” (pronunciese chofer como palabra grave, acento en la o). Y al bajarse hay que tener cuidado de hacerlo rápido, pues al chofer no le importa si quien baja es hombre, mujer, discapacitado… debe continuar, pues tiene que llegar a tiempo a la estación.

Asi es la vida de una sufrida pasajera de bus. Por ello, prefiero fumarme dos tabacos y comprarme una menta mientras camino desde el malecón hasta el cementerio, que gastar los 25 centavos en el pasaje y tener que subirme al bus y repetir esta experiencia.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Muy bueno el reportaje; y aunque no me he subido en los MetroVia, me trae artos recuerdos.

    Ya hubiera querido ver un video, de esos que tomar con los celulares, pero creo que te lo podrian robar, verdad?

Los comentarios se han cerrado.