Los hombres, niños eternos

¿Por qué lanzo esta aseveración? Algunas razones irrefutables avalan mi argumento:

  • Sucedió con Adan y Eva. Desde que son niños, nosotras somos quienes los tentamos. Hagamos el siguiente experimento: comparemos a un niño de 13 años vs. una niña de 13 años. Mientras este niño solo piensa en salir a jugar pelota, ver Power Rangers o cualquier similar, la niña ya está empezando a usar brassiere, se empieza a maquillar, ¿para qué? Para corromper a los inocentes niños. Muchas veces, las niñas de trece años son quienes pervierten a los niños de trece años.
  • Una mujer, cuando está enferma, digamos, con gripe, sigue su vida. Se levanta, manda a los niños a la escuela, se viste, va al trabajo, moquea y regresa a preparar la comida. Un hombre, cuando enferma, digamos, con gripe, le pide a su mujer desde su lecho de muerte, que llame al jefe para justificar su falta al trabajo.
  • Un hombre, sin importar la edad que tenga, sucumbe ante la visión de un par de tetas. Mi sobrino de mes y medio abre la boquita deseperado ante el hermoso paisaje del pezón destilando vida de mi hermana. Pues, así mismo he visto hombres de hasta 70 años, babeando con la misma hambre, mirando unos senos aunque estén tapados con una discreta blusa. Todo hombre es un bebé. Les encanta. Son lactantes eternos.
  • Todo hombre, sin excepción, ama el manga, animé, Harry Potter, El señor de los Anillos, Dragon Ball, en fin… la verdad no sé mucho al respecto porque soy mujer.
  • Un hombre en la cocina hace un desastre completo. Independientemente de su edad, deja todo regado, ensucia mil cucharas, chispea todo lo que encuentra, pone las ollas en el piso, y deja botellas vacías en la refrigeradora. ¡Criaturas!
  • Todo hombre ama a su madre, quiere una mujer como su madre, que cocine como su madre, que lo mime, como lo hace su madre, que se parezca a su madre. Algunos lo superan, otros… son niños eternos. ¡Quiero a mi mamá!
  • A los hombres les encanta la puntería. Desde niños juegan con arcos y flechas, a lanzar piedras muy lejos, a patear pelotas, fútbol le llaman. Cuando crecen, siguen fascinados con ello, y como ya tienen edad para comprarse un arma, disfrutan del tiro al blanco. Pero nunca, jamás, le atinan al inodoro. ¡Niños!
  • Todo hombre compite con otro hombre. Es la testosterona. Todos quieren demostrar que son más fuertes, que tienen más peladas, que la tienen más grande. Hasta los transexuales, compiten entre ellos por demostrar quién se puso las tetas más grandes. Un hombre que no compite con otro, es mujer. Niños eternos. Muy parecidos a los compañeros de mi hija en la escuela. Todos compitiendo por pasarle el borrador a la maestra. Tienen cinco años, y no serán muy diferentes 20 años después cuando compitan entre ellos por un q-lo.

Los hombres son niños eternos. Y nosotras con un instinto maternal nato, siempre estamos dispuestas a adoptarlos. ¡Hombres! Tan lindos. Complementarios, infantiles eternamente, difícil vivir con ellos pero imposible vivir sin ellos.

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Pongo esta foto para mi deleite personal. Espero que les guste chicas.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. se cocinar muy bien, no quiero una mujer que sea como mi madre y no me gusta el futbol pero es ni paloma….wtf paso jajaja…

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