Making the video Guayaquil City

Si no han visto el video que hice estas vacaciones, ¡no están en nada! Para hacerlo, me servi de la valiosa ayuda de mi hermana, quien, cual masurpial moderna, llevaba a mi sobrino cargado junto a su corazón. Las tomas fueron hechas a lo largo de la avenida 9 de Octubre, el mismo día nueve de octubre, a las 10 de la mañana, hora en la que aún la ciudad no entra en ebullición. Mi idea era mezclarme entre los transeuntes, tal como sucede rutinariamente en mi vida. Captar los momentos, capturarlos y digitalizarlos.

Buscando iguanas
En el parque del Centenario, no hubo una iguana para acariciar… yo quise una toma acariciando uno de estos animales, pero todas las iguanas se habían ido también de vacaciones ese día. Así que pasé como flecha entre la gente. Hicimos una toma en la que yo venía desde Lorenzo de Garaicoa hasta la columna de los Proceres, saliendo movida. Al intentar repetir la escena, las baterias dijeron adiós. Buscamos pilas nuevas, y seguimos.

Bocanueve
Ahora en la concurrida intersección de 9 de Octubre y Boyacá, calles que a diario me ven desfilar. Cruzando con la manada, como todos los días, fui captada por la cámara de mi hermana. Nos dirigimos al parque San Francisco, cuyos sonidos del campanario me erizan los pelos de la columna vertebral (sí, adoro las campanas de la iglesia).

La escena de las palomas
Si las iguanas no estaban, bienvenidas sean las palomas. Tenía en mente la escena de verme entre las palomas que volaban ante mi intrusión. Pero estas palomas parecen estar curadas de espanto, pues no se inmutaron ante mi presencia. Yo miraba al piso temerosa de pisar alguna, pero ellas, siguieron felices comiendo el alpiste que una niña de 3 años les ofrecía. Escena fallida.

Una vez ahi, debimos hacer la toma de la metrovía cruzando velozmente la calle Pedro Carbo. Mi hermana tuvo mi misma visión, hizo la toma de forma impecable, y me capturó mientras cruzaba, fumando un asqueroso Belmont mentolado.

El Malecón
Guayaquil es su Malecón Simon Bolivar (no le digan 2000, por Dios). Como ahi siempre pululan muchachas hermosas con redondos traseros, quise demostrar a la humanidad que las guayaquileñas son mujeres muy bellas, como muestra esas cholas cuyos traseros tomamos por sorpresa. ¡Ellas ni se imaginan! Desde aquí les agradezco niñas, gracias. Como pudieron notar, la moda guayaquileña es cruzarse el bolso, de manera que sea más dificil su arranche en el intempestivo y probable caso de toparse con un delincuente, (o un regetonero).

Luego tomamos un taxi de regreso a casa, para cruzar el tunel y hacer una bonita escena de despedida. Claro, tomamos uno que sea afin al SI. 😉

Me divertí muchísimo haciendo este video, como justo homenaje a mi ciudad hermosa. ¿Cómo no amar a Guayaquil, a pesar de su calor infernal, de su olor salitroso y el ruido que vomitan buses y parlantes regetoneros? ¿Cómo no amar a Guayaquil y sus manzanas acarameladas, su gente metiche pero solidaria, sus calles llenas de vendedores informales que acogen a todo ecuatoriano? A pesar de sus baches, su alcantarillado mediocre y demás problemas comunes de las grandes ciudades, Guayaquil es el puerto más importante del Ecuador. Guayaquil es Ecuador.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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