Mascarillas caseras económicas

La coquetería femenina nos lleva a intentar vernos siempre pulcras, arregladas y lindas. Cuando la naturaleza no nos dotó de esa belleza clásica de las estrellas de cine, no debemos meter la cabeza bajo la tierra como un avestruz. Es en estos casos cuando más debemos cuidar de nosotras, por nuestra autoestima y para causar en los demás una agradable impresión. Claro que las más lindas tampoco deben descuidarse.

El cutis del rostro se ve expuesto a diario por los rayos solares, y en tierras tropicales como mi querida Guayaquil, hay horas en que literalmente quema. Por muchos bloqueadores y bases de maquillaje con protección solar elevada, será inevitable que aparezcan manchas, especialmente para las mujeres de piel blanca amarillenta -zapallenta- como yo. Para luchar contra esas manchitas que también denotan vejez y dan una expresión adusta y descuidada, existe una mascarilla muy efectiva:

Necesitarás avena en hojuelas, agua tibia de manzanilla, bolsitas de té de manzanilla. Haz una pasta con unas dos cucharadas copadas de avena y una taza de agua de manzanilla. Aplica en tu rostro por 10 minutos. En tus ojos coloca las bolsitas de té. Procura que estén tibias para eliminar las patitas de gallo. Retira con el agua tibia de manzanilla que te resta. Haz esto una vez por semana. Te garantizo que en un mes tu piel lucirá mucho más blanca y lozana.

Para exfoliar tu rostro haz una pasta con azucar -no tan gruesa-. Haz esto siempre y cuando tu piel no tenga tendencia al acné.

Para eliminar las arrugas superficiales y líneas de expresión aplica rodajas de pepino por todo tu rostro. El pepino también tiene propiedades astringentes, es casi mágico. Usalo una vez por semana.

Para nutrir una piel cansada, haz una papilla con un guineo y leche. Esta mascarilla es excelente para la piel seca. La uso cuando paso mucho tiempo en clima frío y seco, pues mi piel naturalmente es grasa y el clima de Guayaquil evita que se me aje tanto el rostro.

Admito que disfruto mucho más de las recetas naturales que de las cremas faciales industriales, pues, una mascarilla casera, al ser elaborada y usada de inmediato mantiene sus ingredientes más frescos, de manera que actuarán de forma eficaz. ¡Además son baratos y no se hacen pruebas en animales para testearlos!

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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