Mi ángel guardián

Empezamos Semana Santa. Las iglesias se llenan de ramos, que muchos compran para que les sirvan de “amuleto”, sin entender su verdadero significado y lo que es peor, sin importar el daño ecológico que se hace al cortar las palmas para elaborarlos. Hace tiempo dejé de seguir esos rituales. Cuando era niña, en la escuela me enseñaron la oración para invocar al ángel de la guarda, que decía así: “ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día, no me dejes solo, que me perdería”. Así, con mi voz inocente llamaba a mi ángel, quien acudía a mi llamado, sin defraudarme nunca. En ese entonces, una vida infantil sin problemas reales, no notaba las intervenciones angelicales. Con el paso de los años, empecé a cuestionar los principios que se me inculcaron en las periódicas clases de catecismo. Me preguntaba:

  • ¿porqué debo ir al purgatorio si muero en pecado mortal?
  • ¿si alcanzo a confesarme antes de morir, me salvo de ese “trance”?
  • ¿qué pecado mortal podría tener una niña de 12 años?

Pues sí, a los doce años empecé a “descreer” las incuestionables clases de religión. No me gustaba la forma en las que nos miraba el cura que nos confesaba en el retiro espiritual, con miradas insistentes a nuestros pequeños e incipientes senos de prepuber. Me alejé completamente del rebaño cuando salté del colegio de monjas al colegio fiscal, donde chicas de otras creencias me abrieron horizontes teológicos. A la rebelde edad de 15 años, dejé de ir a misas. Me fastidiaban las procesiones, no entendía la superstición de tocar los pies de una estatua fría e inerte para luego santiguarme… o rezar un rosario para obtener las ansiadas indulgencias.*

Al volverme mujer, ese vacío espiritual se hizo más hondo. Sin embargo, no podía olvidarme de mi ángel guardián, aquel ser invisible que alejaba de mí los rateros de las calles… Leí sobre los ángeles que tan superficialmente me presentaron en la escuela. Conocí sus jerarquías. Me alegró saber que fueron ellos quienes disuadieron a los delincuentes que se subieron en la 53 en la que yo iba, -alahada, emperifollada y con calculadora de 200 dólares-. Al invocar ayuda, aquellos malencarados, cuchillo en mano, se bajaron del bus sin hacerle daño a nadie. Fueron mis ángeles quienes protegieron dicho bus. También fue mi custodio quien se puso a mis espaldas para alejar a un borracho que se acercaba amenazante a mi, para quién sabe hacerme qué cosa… díganme loca, no me importa, pues caminaba yo sola, un domingo por la avenida Kennedy y vi aparecer a mi ángel quien desapareció ante mis ojos cuando la amenaza se alejó. Comparto estas historias para todos quienes vivimos en ciudades grandes y atestadas de delincuencia como mi hermosa Perla, Guayaquil… siempre escuchamos “ya no se puede salir tranquilo”, “hay sacapintas por todos lados”, “cuidado te secuestran”, “no saques el celular en el bus”. Eso no significa que tiento a los ladrones revisando mi email en un bus… pero tengo la plena confianza de que nunca me robarán mi celular mientras invoque a mi ángel guardián, aquel guardaespaldas celestial que me cuida incondicionalmente.

Ya lo saben, cuando deban ir a hacer un retiro de miles de dólares, encomiéndense.. ningún sacapintas podría contra aquella “magia” divina.

* No quiero ser irrespetuosa con quienes predican la religión católica. Cada quién debe seguir los principios que se ajusten a su conciencia.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Solo una aclaración… una cosa es la religión y otra la religiosidad popular de la que esta llena la Católica… muchos por “negicio” (procesiones de semana santa, misa de esto o de aquello) y la más grande que es la exigencia de los fieles por realizarlas (no se quien tiene más culpa), te imaginas que harían los que acostumbran realizar la Cristo del Consuelo o la Jesús del Gran Poder si la iglesia no la organizan??? La imagen es fría y tan solo es una representación pero por más golpes en el pecho que nos demos al no existir cambio para bien en nuestras vidas no sirve de nada…
    Yo creo en un Dios bueno, en un Flaco amigo y en una “palomita” que me da el aliento para seguir y lo veo en la sonrisa de un niño o en la caricia de una madre… como tú, en los ojos de tu hija…

  2. A MÍ, MI ANGEL GUARDIAN NUNCA ME HA ABANDONADO, VERDAD O MENTIRA, NUNCA ME HA PASADO NADA MALO…
    AH, YA NO EXISTE EL PURGATORIO, LA IGLESIA LO ELIMINÓ HACE UNOS AÑOS, Y LO QUE IMPORTA DE LA ULTIMA CONFESIÓN, ES EL ARREPENTIMIENTO, NO EL HECHO EN SI DE HACERLO…
    Y SI HAY NIÑAS DE 12 AÑOS Q SON PECADORAS, Y LES DICEN DIABLAS… JAJA

  3. mi angel le gusta asomarse cuando estoy hecho pedazos de borracho… él es el que enciende el “automático” y me pega una empujadita cuando me quedo dormido en el bus (dos veces se durmió conmigo, seguramente él también estaba chumado y fuimos a parar en la recontra mier….) y me guía a la casa, pasando frente a los choros, los cuales no sé si por verme feo, flaco y demacrado, no me van haciendo el amorcito y sin mucha…

    hoy en día la religión católica se está disolviendo en los corazones de la juventud (nuestra generación es la pionera) y va en incremento la creencia en un Dios que es el centro de una religión es tiene un solo integrante… uno mismo…

    saludos

  4. LA PLENA, ASI ME DI CUENTA Q TENGO ANGEL GUARDIAN, CUANDO ESTABA EN LAS PEORES CHUMAS… AFORTUNADAMENTE ES ABSTEMIO… SINO

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