Mi entrenador del gym

Hace varios años atrás (unos siete diría yo), me volví adicta a los gimnasios. Levantaba pesas, hacia sentadillas, tijeras, entrenaba mis femorales, glúteos, pantorrillas, cuadriceps, todo lo cual volvió a mis piernas torneadas, deseables y hermosas. No descuidaba la parte superior de mi cuerpo, hacía ejercicios para mis pectorales, dorsales, triceps, bíceps… Verdaderamente lucía espectacular. El entrenador me sacaba la madre, todos los días me ponía más discos a las barras. Mensualmente medía el contorno de mis caderas, para ver los avances (mi récord fue 98 cm de caderas y 135 lbrs de peso). Eso es razón suficiente para volver a sudar la gota gorda y meterme nuevamente entre los fierros para recuperar en algo mi cuerpo y dejar de parecer poste.

Bien, ya he hablado demasiado de mí… este post no es sobre mí..  es sobre mi entrenador del gym. No el que me esculpió, el que me sacaba la ch-, el despiadado que me obligaba a hacer más y más repeticiones. (Te agradezco querido R.V. sé que soy capaz). Hablo de mi otro entrenador, del que daba clases en el otro gimnasio donde iba a entrenar después de clases, para hacer tiempo para entrar a las clases de la tarde. En esas épocas yo no fumaba, me levantaba temprano en la mañana, iba a la universidad con ropa para hacer ejercicios. Siempre en los gimnasios me hago amiga de los entrenadores, pues sé que si les demuestro fuerza y ganas, se enfocaran en redondearme la nalga, así que me hice amiga del monumento aquel. ¿Qué nombre le pongo? Para proteger su identidad, lo llamaré TheRock. Bien, TheRock era un ejemplar masculino hermoso, Dios se inspiró en el David de Miguel Angel al crear semejante torax. Alto, moreno, todo un roperote. Su único defecto era ser barcelonista, pero en esas épocas, en las que yo no fumaba, yo también era barcelonista, iba al estadio con la cara pintada de amarillo blandiendo una bandera enorme. Bajo su sombra me sentía protegida. (En realidad, solo fui una vez con él, pero fue inolvidable… El equipo perdió, pero gozando de la compañía de TheRock no me importó).

Cuando yo llegaba temprano al gym y TheRock estaba entrenando sus formidables pectorales, yo solía morbosearlo descaradamente, pues él estaba concentrado levantando 200 lbrs de cada lado de la barra ¡era un animal! Se me hacía agua todo… pero disimulaba, pues era mi amigo, mi entrenador.

Me cambié de gimnasio. Ya no veía a TheRock, me dediqué por completo a mí. En el otro gimnasio también gustaba de morbosear al otro entrenador, pero yo era demasiado alta para su gusto, y desistí (si al primer coqueteo no me paran bola, desisto). Me dije:  ¡Voy al gimnasio a entrenar, no a vacilar! Y me dejé de webaas.

Un día, mi teléfono sonó. Una voz gruesa, varonil, masculina, que destilaba testosterona, preguntó por mí.

– ¿De parte de quién?

– De XYZ Gym.

¿Para qué me llamaría mi guapérrimo entrenador? – pensé

Me invitó a que vaya a entrenar de cortesía, para ver las nuevas instalaciones. Cuando llegué, ví el gimnasio exactamente igual, no había ni un espejo nuevo. Eran las 4 de la tarde, habían pocas personas en el gym. Me desnudé, mejor dicho, me quité toda la ropa superflua y quedé impúdicamente en pantaloncito corto (esos que dejan escapar las mejillas posteriores) y un minusculo top (de esos que dejan escapar las puntitas). Mi hermoso entrenador se ubicaba tras de mi, mientras yo bajaba en medio de una espantosa sentadilla. Por el espejo, lo veía, (mmm.. qué bello TheRock), mientras me “apoyaba”. La barra estaba relativamente liviana, creo que tendría 5 Kg de cada lado, juego de niños para mí, pues en el otro gimnasio solía poner 45 Kg en el climax del ejercicio. Como siempre pido más, quise ponerle más peso a la maquina Smith (quienes nunca han ido a un gimnasio, salados, no voy a explicar), pero TheRock no me lo permitió.

– Para que bajes más.. mientras más bajes, mejor…

Bueno, una hora y media después, ya sudada la gota gorda, mis piernas acalambradas, me dispuse a irme. El gimnasio ya estaba repleto. TheRock me pidió que me quede “para conversar un rato”. Sabiendo que no podría conversar, pues como dije, el gimnasio estaba lleno de gente, me puse a socializar con otras personas por ahi. Ya a las 9, uno que otro fanático todavía quedaba por ahi, TheRock y yo nos pusimos a jugar cuarenta. Conversaciones intrascendentes hasta que se fue el último alumno.

Entonces, nos quedamos solos. El me quitó los naipes de la mano, las tomó entre las suyas y mirandome a los ojos me dijo:

– Me gustas Pitonizza, siempre me has gustado.

¡Me quedé estupefacta! Un monumento tan hermoso se me estaba declarando, y yo que lo tenía al nivel de “amigo”, a pesar de babearme por él secretamente.

– Pensé que era política del gimnasio no …

Me interrumpió con un beso dulce, largo, imprevisto.

Vivimos un idilio por un par de semanas, casi un mes. Iba a mi otro gimnasio, luego a la salida, él iba a verme o yo iba a verlo, como sea. En una ocasión, cuando nos quedamos solos en el gimnasio, hicimos el amor en la sala de aeróbicos. Tengo un orgasmo de solo recordarlo… fue tan especial, me sentí tan querida, tan bien, protegida, adorada, por ese hombre en la completa extensión de la palabra. Nos gustó tanto, que lo empezamos a hacer todas las noches, sobre las máquinas, sobre los escritorios, en el baño de hombres, de mujeres… Nos contemplabamos el uno al otro de manera que subí a alturas insospechadas con ese portentoso semental.

Sin embargo, no solo era sexo nuestro romance. Paseabamos, reíamos.. comentabamos de la estrellas de la farándula a las cuales él entrenó para tratar de estilizarlas: Flor Maria, Domenica Tabacci, Lady Noriega.. y los chismes de primera fuente en aquella época que no existian Vamos con todo o esas porquerías: “En serio, esa man se te fue de bola, vesahijuep”… Caminar con él por las calles para mi era un orgullo, ir junto a ese hombre maravilloso me subía el autoestima, con una sola mano me rodeaba toda mi cintura, yo miraba con desden a las otras mujeres como diciendoles “lero lero”. Todo fue color de rosas hasta que él conoció mi casa.

Después de esa visita, lo sentí extraño, lejano.. en una conversación, me comentó que él se sentía mal conmigo. Para mis adentros, pensé, “típico, cuando me enamoro, el hombre me sale con que se siente mal”.

– ¿Qué pasa? Hablemos.

TheRock era, como todo hombre, dado a la introspección. Cuidaba su corazón muchísimo. Con todas las artimañas que conocía entonces, logré sacarle las palabras. Mi “aniñada” casa, en mi “aniñado” barrio, lo deslumbró. Él vivió en La Trinitaria. Cuando tuvo mejor suerte se cambió al Guasmo. A mí, realmente me importa muy poco el lugar de residencia de mi pareja, además, mi barrio no era la gran cosa tampoco. Pero según él, al ver mi casa se dió cuenta de que “somos de mundos diferentes”. ¿Será que mis muebles eran muy elegantes? ¿La computadora en la sala de la casa lo intimidó?

– Tú nunca has sentido hambre…

Aquella frase me marcó más que las cientos de sentadillas que habíamos hecho esa tarde. La verdad, hasta entonces, nunca había sentido hambre. Y mi casa es de cemento.

– No puedo darte lo que mereces, lo que acostumbras. Te amo.

Terminamos ese día. El día en que por primera y última vez escuché un “te amo” real, un “te amo” que me supo sincero. Yo habría sido feliz con TheRock, aunque me toque vivir en el Guasmo. Pero él no quiso eso para mi, una aniñada de casa de cemento que estudiaba en la U Katólik.

– Encontrarás a alguien que sí pueda dártelo. Adios…

Dentro de ese cuerpo musculoso, duro y perfecto, habitaba un hombre sensible, tierno, que tuvo la empatía suficiente para ponerse en mi lugar, y dejarme, a pesar de amarme. Espero que sea cierto y que en realidad pueda encontrar un hombre así de rico, no en dinero, pues la plata me apesta, un hombre rico en sentimientos, un hombre que valga su peso en oro, un hombre de verdad, que asume lo que dice, que sea capaz de ponerse en mi lugar… un hombre que me ame. ¿Llegará?

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Comments

  1. TheRock es barcelonista?? Y tu tambien lo eras?? y por que dices “yo era barcelonista”

    Qué pasó pitonizza??

    Interesante historia… Y uno que piensa que esas moles puro músculo son maricones todos!

  2. Digo que era barcelonista porque ya no lo soy… soy ANTI futbol.

    Esa mole me demostró hombría no solo en lo sexual, sino en la caballerosidad y respeto que demostró cuando terminamos…

    Ah!!!!! ya me puse nostálgica… :'(

  3. “Siempre en los gimnasios me hago amiga de los entrenadores, pues sé que si les demuestro fuerza y ganas, se enfocaran en redondearme la nalga” jajajajajajajaja q goce esta webada no me la sab{ia, bueno creo q es hora de aplicarlo a mi vida diaria, aunq mi entrenador es mas feooooooooooooooooo :(

  4. jajajaja la unica vez q fui al gimnacio.. gracias a Dios habia una entrenadoraaa!! y para q q estaba wapa jajaja daban ganas de regresar jajaja, algun dia regresare, interesante historia, para q q me llego

  5. q comentarios tan vacios los demas… ahora entendi sabes…
    tambien me ha pasado…
    Una linda chica una vez q pretendia, hasta q me dijo, vivo en el guasmo…
    Subconcientemente, simplemente no la veia como la veia, pero seguia siendo una buena chica.. :(
    “Mas rapido pasa un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al REINO DE LOS CIELOS”
    Me da coraje ser asi, posiblemente encontraba el reino de los Cielos verdadermante con ella, q con tantas plasticas q me he juntado…

  6. Aunq el post sea antiguito… recien lo leo… Interesante… este tipo de historias me dan vuelcos la cabeza, poque a veces uno hace y dice cosas inconsientemente por “prejuicios” sociales y termina siendo un poco menos…

  7. Hola
    esta historia es como quisiera que me pasara con mi entrenador pero lo mejor es que somos de la misma clase pero el es casado y con 2 hijos y aunque se que tambien sy correspondida no se si deba aceptarlo :/

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