Mide tu autoestima

El amor propio o autoestima es aquella imagen que tenemos de nosotros mismos, esa idea que tenemos cuando estamos a solas, cuando nos despojamos de poses, mascaras y comportamientos políticamente aceptados por la sociedad. Cuando esta autoestima tiene niveles sanos, nuestras reacciones ante los éxitos y fracasos serán motivadores para conseguir las metas, al no envanecerse con los logros, ni derrumbarse ante las derrotas. Autoestima no es sinónimo de arrogancia. El creerse superior a los demás es signo más bien de baja autoestima. El compararse con otras personas o necesitar la aprobación ajena evidencian necesidad de reforzar el amor propio.

Para medir tus niveles de autoestima, chequea si reúnes las siguientes características:

  • tienes un estilo de vida gratificante que controlas en un ciento por ciento. Si te domina algún vicio, pierdes las riendas de tu vida. En mi caso, el cigarrillo es un vicio que mantengo “bajo control”, y que fluctúa en periodos de mayor necesidad, que coinciden claramente cuando mis niveles de estres aumentan, justamente cuando pierdo el rumbo del cumplimiento de los objetivos que me he planteado.
  • tu productividad tiene altos niveles y conoces tus limitaciones, habiliades y talentos. Tienes confianza en ti mismo y no te apoyas en lo que otros harán, o deberían hacer.
  • tienes facilidades para comunicarte con los demás. En situaciones normales te comunicas con facilidad, expresandote usando voz firme, fuerte y decidida, y de forma frontal, sin rodeos, eufemismos o insultos. Y me detengo en este punto pues en las relaciones virtuales, -a través de Internet- a veces es imposible que un emoticón exprese las verdaderas intenciones de una palabra, siendo frecuentes los malos entendidos.
  • tus valores morales son sólidos e inalineables. Sin ánimo de prejuzgar a nadie, pues no tengo ese derecho, mi código de ética tiene estándares que a veces no coinciden con los de los demás, lo cual no me vuelve ni mejor ni superior a nadie.
  • te sientes cómodo con tu apariencia y vives feliz con ello. Todos fuimos sujetos de apodos en la escuela. Es normal que a los 5 años te afecte una burla en ese sentido, pero cuando llegamos a la madurez, aprendemos a vivir con nuestros supuestos defectos físicos que, en muchos de los casos, ni siquiera son tales. Exceso o falta de peso, color de la piel, textura del cabello, son superficialidades que no te quitan el sueño ni impiden tus interrelaciones con los demás. Por tanto, no atentas ante tu salud sometiendote a peligrosas intevenciones quirurgicas, o dietas estrictas o menjunjes raros para aclarar o broncear la piel… por citar algunos ejemplos.
  • aceptas la crítica a tu trabajo. Este punto puede ser algo duro de aceptar, pues muchas veces nuestras reacciones pueden ser a la defensiva, en especial cuando creemos que hemos dado lo mejor de sí para lograrlo. Como este es un punto débil frecuente, es indispensable aprender a tolerar que no siempre lo que hacemos le gustará a los demás, y cuando se nos señala un error, es la oportunidad de corregirlo para así aprender y mejorar.
  • puedes trabajar en colaboración con otros de manera relativamente fácil. No todos tenemos iguales habilidades. Al reconocer nuestros talentos personales, podemos ponerlos en servicio de un equipo para conseguir un objetivo común. La persona con alta autoestima sabe hacer su trabajo y no impide que los demás brillen, no se excusa ante los errores propios en las falencias de los demás, y no se consuela con los fracasos ajenos.
  • no te conformas, pero tampoco te obsesionas. Cuando obtienes una meta, siempre ambicionas hasta un punto sano donde explotas el máximo tu capacidad. Un signo de sana autoestima es siempre intentar alcanzar algo mejor, sin desmotivarse con los fracasos ni tampoco conformandose en la comodidad de la inactividad.
  • no buscas aprobación ajena. Esto es, no necesitas halagos o adulaciones ajenas para sentir que lo hiciste bien. Tus parámetros para medir tu trabajo son internos, comparas lo que hiciste hoy con lo que hiciste ayer, jamás comparas lo que hiciste con lo que hace el vecino, ni buscas reconocimiento de terceros.

Si detectas alguna debilidad ¡adelante! El primer paso es reconocer las fallas para corregirlas, fortalecer los puntos débiles y siempre ir en busqueda de la excelencia. La autorealización debe ser la meta. El dinero y todo lo demás llegan por añadidura.

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Comments

  1. Hola.. te cuento que me encontré con tu blog.. por ahi.. navegando en la red jeje.. y te platico respecto a este asunto de la autestima q me siento triste y sin amigos… y no creo q vale la pena vivir……….

    No te creas.. solo bromeo.. jejeje..se q no eres psicologa para q alguien llegue contando su vida (hago rederencia al post de la inagotable estupidez humana) buen tema esto de la autestima.. saludos y ya voy a leerte de ahora en adelante jeje.. Saludos..!!!

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