Mujer de la vida fácil

Mientras fumaba un cigarrillo en una banca de un paradero, accidentalmente entablé conversación con Eloísa (nombre protegido). Se acercó a mí por mi encendedor. Ella, frágil como yo, casi de mi edad, madre soltera de un niño de diez años. No recuerdo bien como comenzamos a conversar. Para efectos del post, convertiré dicha conversación en entrevista.

PITONIZZA: ¿Cómo haces con tu hijo?
ELISA: Lo dejo con una vecina para que haga los deberes. Pero como mi trabajo es en las noches, a veces ni se da cuenta de que salgo. Llego por las madrugadas. A veces llego “mareada”, para soportar el “trabajo”.
P: ¿Y se puede saber dónde trabajas?
E: En una barra. (Sus ojos se ensobrecieron, mientras prendía un cigarrillo).
P: Y, ¿tienes que acostarte con los clientes? (El solo imaginarlo puso mi piel de gallina. Prendí yo también otro tabaco con la colilla que estaba por terminar.)
E: Claro… hay que aprovechar cuando se fijan en una, a los hombres les gustan “tiernitas”. A mi edad, ya somos gallinas viejas.
P: ¿Cuántos años tienes?
E: 28. (Me estremecí. Yo le había calculado 34.)
P: ¿Y desde cuándo te dedicas a ese oficio?
E: Oye, ya parece que me estas entrevistando, jajaja (no entendí la razón de su risa) empecé a los 21, una amiga mayor que yo tenía cuando vivía en El Recreo me invitó al bar donde ella trabajaba. Ella tiene un cuerpazo, no es tan flaca como yo (en eso, nota que yo soy más flaca aún) bueno, tú estas peor, jajaja, pero hay muchos hombres que les gustan así, con tal, tú sí tienes de donde agarrar (dijo eso mientras me cubrí avergonzada mi escote que mostraba mis otrora buenas pechugas).
P: ¿Con cuántos hombres te has llegado a acostar en un día?
E: Antes podía hacer unos 8 puntos en una buena noche, pero esta profesión es corta. Por eso, desde hace un año estoy ahorrando para la entrada para un casa en Mucho Lote y para comprar una máquina de coser. Hice un curso de corte y confección, la vecina me presta la máquina, ¡yo misma me diseñé esta falda! (orgullosa me muestra su falda amarilla, asimétrica, muy bonita, por cierto).

P: ¿Tu hijo sabe de tu trabajo?

E: Supongo que ya le fueron con el chisme. Pero él me respeta y me ama. Mira (sacando una caja de maquillajes de esas que valen $2,50) esto me dio para mi cumpleaños.
P: ¿No te has enamorado?
E: Sí, del papá de mi hijo. Pero él se fue a España, juró que me mandaría a ver… han pasado diez años.
P: ¿Nunca buscaste otro trabajo? ¿Por qué hacer eso?
E: Yo soy bachiller contable. Hice cursos de computación, de contabilidad, de relaciones humanas. Pero los trabajos que salen solo son de ventas, y la paga es solo por comisiones. Cuando mi niño tenía 2 años, se enfermó de neumonía, lo tuve interno en el hospital por un mes. Las recetas eran carísimas. Entonces conversé con mi amiga, ella me ayudó.
P: ¿Quisieras volver a enamorarte?
E: No. Los hombres son un estorbo, todos son iguales en la cama, hacen los mismos gestos, las mismas caras, los mismos movimientos (le di la razón asintiendo con la cabeza). ¡Todos los hombres son iguales!
P: Puede ser que en el sexo sean iguales, pero no todos los hombres son iguales… debe haber hombres sinceros y buenos por ahí.
E: ¡Dices eso porque tu marido te hace feliz!
P: No tengo marido, ni novio ni nada que se parezca.
E: Así es mejor. Muchos que me han prometido sacarme de esta vida me han querido explotar… yo no necesito un chulo, además, cuando me retire, me compro una casa en Mucho Lote y pongo ahí mi taller de costura. ¡Quiero poner una boutique! (escuchar esos proyectos en esa maltratada mujer me sacudió).
P: Con todo respeto, ¿por qué le dicen “vida alegre”?
E: No tiene nada de alegre y fácil esta vida. Tienes que lidiar con tantos hombres, borrachos, sudados, malolientes, que te dicen cosas horribles mientras te utilizan. Por eso a veces tomo con ellos, para soportar lo que me espera…
P: No quise importunarte…
E: No importa flaca, toma, esta es mi tarjeta… si quieres que te cosa el vestido de novia si encuentras al hombre “bueno y sincero” que buscas.
P: Yo no busco…. (me interrumpe).
E: Se te nota, flaquita… suerte, ahora sí me voy, ahí viene la 121.
P: Suerte para ti…
La profesión más antigua del mundo. Las trabajadora sexuales. Eufemismos para disfrazar el título de puta, ramera. “Hijo de puta” para mí dejó de ser insulto.

© 2007 – 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments Closed

Comments

  1. Para que vean que no todo en la vida es facil… solo personas de cerebro hueco piensan estupideces de las personas que se dedican a esta profesion en realidad no saben la verdad del cual escoge ese camino…

    Amiga muy weno el post… (Y)..

  2. En serio espero que esta mujer haya encontrado la manera de salir de esta vida que al parecer no la empezo por puro gusto sino por una necesidad. A veces las personas juzgamos al resto sin ponernos en sus zapatos y yo creo que por mis hijos yo tambien hiciera lo que fuera necesario y mas si es para salvarles la vida..
    Sin buscar culpables, hay que ser conscientes que las oportunidades laborales en Ecuador no caen del cielo. En el caso de esta senora, una madre soltera que tuvo la desgracia de relacionarse con un pobre y triste estupido (como se le puede llamar a aquellos hombres abusivos e irresponsables que dejan hijos regados) nadie puede juzgarla si ella lo que quiere es sacar adelante a su hijo y a ella mismo.
    Por supuesto hay otros casos..yo conozco a una persona que se dedica a ser prostituta por dos motivos, porque el marido la explota y porque los dos son adictos a las drogas..en ese caso por mas que la han querido ayudar, ella misma no se deja por el vicio que lamentablemente tiene.

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