Obsesionada con la belleza

Hay una gran diferencia entre “estar obsesionada con” que “estar obsesionada por”. Mi obsesión y fijación por lo que es bello ha sido constante en mi vida. Estar obsesionada con lo bello es apreciar lo hermoso que nos rodea, sea esto arte, música, incluso otras personas. Estar obsesionada por la belleza en cambio es querer acaparar esa belleza para sí. Consume y acumula. Y dejar de vivir aquí y ahora por querer calzar en estándares ajenos. Y sufre por la apariencia, sin recordar que la apariencia física es temporal, que todo es efímero, que todo cambia, que lo que hoy es mañana no lo será.

A mí solo me gusta lo que es bello

Hay cosas bellas en todas partes, incluso dentro de lo “feo”, busco cosas bellas en las que enfocarme y le hago blur a todo lo demás. La belleza está en una comida deliciosa, un parque aseado con bancas, muchos árboles, estanques y sonidos de la naturaleza. En la sonrisa abierta de la mujer a la que le compro las papas en la despensa de mi barrio. En la música que me transporta a otros lugares.

Siempre me gustó lo más bonito… y que esa cualidad de bonito se la dé la originalidad. Las fases de la estética por las que he transitado van desde la belleza estereotipada generalmente aceptada hasta la belleza subversiva del cuerpo, la que modifica lo natural desde cambios extremos de color de cabello hasta perforaciones y tatuajes. En todas ellas veo belleza y esta belleza no es tan subjetiva como se cree… hay patrones que son más aceptados que otros, que despiertan algo en nuestros adentros mientras que otros simplemente son repelentes. Proporciones armónicas. Geometría sagrada.

¡Pero si a nadie le gusta lo feo!

Cualquiera diría que el preferir algo bonito que algo feo es una perogrullada, que entre la mujer bonita y la fea, todos los hombres preferirán a la bonita. Pero no es cierto. Hay quienes simplemente no le dan importancia a la estética de las personas. Esto sustenta la conocida frase “es cuestión de gustos”. “Las telas feas igual se venden”. “La suerte de la fea la bonita la desea.” Sin embargo cabe aclarar que no es mi intención ensalzar la belleza física, superficial y efímera del cuerpo. Lo he puesto como ejemplo porque lamentablemente hay muchas personas que aún se estancan en lo físico de las otras personas, en lo material, no en lo esencial.

Hay personas que prefieren lo feo

Existen quienes viven una vida de letargo, sin apreciar lo bello. Son aquellos que profanan el silencio con bocinas, ruidos, motores innecesariamente bulliciosos. Esas personas que a su paso dejan un rastro de basura, desperdicios, irrespeto a la naturaleza y a los bienes públicos. En su vida sin apreciación, no se dan cuenta de que lo que hacen es equivalente a escupir al cielo, a sabotearse a sí mismos, a irrespetar al prójimo, a imponer su ego, vandalizando sin sentido, destruyendo. No es su culpa. No les enseñaron la importancia de lo bello. Se acostumbraron a ver destrucción a su paso. Sus madres no les inculcaron ser aseados, al contrario, ellas mismas los hacían orinar en la calle, a la vereda, donde alguien puede pisar y ensuciarse. No les importa porque han perdido el amor a lo belleza de lo limpio.

Célula cancerosa del pulmón dividiéndose vista con microscopio SEM y coloreada

Lo bello siempre es lo sano, lo armónico. Sin embargo, paradójicamente también hay belleza un tanto macabra en los patrones que forman las células cancerígenas en el microscopio*. Actualización: Luego de ver este documental sobre Fractales, cambio totalmente de opinión. La belleza de un tejido se ve malograda cuando aparece el tumor.

Estar obsesionada con la belleza es un ejercicio de apreciación constante, del aquí y ahora, buscar algo bonito alrededor. Por eso estudié diseño de interiores, porque me gusta la belleza utilitaria, el pop art y las máscaras africanas, me gusta rodearme de cosas bellas, según mi concepto de belleza. Otra ventaja de estar obsesionada con la belleza es que ayuda a sobrellevar situaciones triviales que pudieran ser estresantes, como por ejemplo, estar atrapado en el tráfico. Es mucho mejor pasar ese tiempo muerto apreciando algo bonito.

me parece que vi un lindo gatito

Les recomiendo entonces obsesionarse con la belleza, buscarla constantemente, sobre todo en los otros humanos que nos rodean, escarba en su belleza con una palabra amable, una sonrisa —que aún me cuesta sonreírle a un extraño ¡pero lo voy logrando!—, rompiendo el hielo hasta dar con esa cálida sonrisa devuelta. Obsesionarse con la belleza es incluso terapéutico, es un mejor distractor de los pequeños problemas del día. Es refrescante y energizante. Garantizado por Pitonizza.

 

 

© 2016, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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