Jugando a la Oui-ja

En la época de colegio, con mi mejor amiga de entonces (una chica igualmente alta y flaca que yo, a quien llamaré Blanca) jugábamos la Oui-ja. Eramos muy solicitadas, nos consultaban desde las preguntas de exámenes hasta fidelidades de enamoradillos de adolescencia. Nos contactaba el supuesto “espíritu” de una niña de 5 años, Anita, quien se describía a si misma como de pelo largo y rubio, y que había muerto en la década de los 50. Por extraño que parezca, acertábamos con las respuestas, Blanca y yo nos volvimos muy famosas, alcanzando mucha notoriedad, (desde ahi me empezaron a apodar Esotérica). Solíamos rodearnos de un halo de misterio: exigíamos silencio, rezábamos antes de abrir el portal al más allá, término metafísico que inventé para darle misticismo al asunto, colocábamos agua que decíamos estaba bendita (en realidad, era agua recién salida del grifo). Cuando venían a consultarme a mí sola, yo me negaba aduciendo que solo los espíritus acudían al llamado cuando los invocábamos mi amiga y yo.

Nunca me pasó nada raro. Las puertas no se abrían sin razón, las luces atendían al llamado racional del interruptor, no escuchamos nunca ruidos extraños, ni pasos, ni voces, no vimos bultos, sombras, ningún tipo de entidad fantasmagórica, a pesar de que pedíamos a Anita que se materialice, o cualquier prueba fehaciente y concreta que demuestre su existencia en cualquier plano. Posteriormente Blanca me comentó que en su casa empezaron a suceder cosas sobrenaturales, pero extrañamente, en mi casa, en mi dormitorio donde solíamos jugar la Oui-ja por horas, nunca sucedió nada. Seguramente el “agua bendita” nos protegió.

Un día decidí jugar con otra amiga. Ella, bastante impresionable, luego me contó horrorizada que el espíritu de Anita se le había presentado en su propia casa, sin tener antecedentes de haber estado pensando en ella: “ñañita, yo estaba tranquila asando unos maduros cuando la vi atrás mio”. Me la describió como a Samara Morgan, pero en rubia. Cabe recalcar, que esta amiga era bastante exagerada, a sus 17 años había sido testigo de avistamiento de ovnis, había visto al Tintin, a la mano peluda y a Jesusito en una hogaza de pan.

Varios años después, cuando Blanca y yo tomamos rumbos diferentes en la vida, admito, sucedió algo muy extraño e inexplicable. Con mis propios ojos vi una anciana, que furibunda atacó el ventanal grande de la sala. Ante el ruido que produjo en los vidrios, salió mi padre con una pistola, pensando que se trataba de un ladrón, aunque los ladrones intententan hacer su “trabajo” en silencio. Eran las 7 y media de la noche, y en la esquina se encontraban unos muchachos del barrio, quienes no vieron ni escucharon nada. No tenemos explicación ante este hecho. Luego alguien lo relacionó con el hecho de haber jugado a la ouija en casa.

Ahora, con la racionalidad de los años, después de leer mucho al respecto, llego a las siguientes conclusiones:

  • ¿Cómo es posible que un “espíritu” de una niña sepa sobre virginidades perdidas, predicciones de supletorios y quedadas de año, entre otros “problemas” de un grupo de chicas de 16 años?
  • ¿Por qué nunca “Anita” nos dio muestras o evidencias físicas, como una dirección de su tumba, noticias de su muerte, apellidos para contactar a familiares? Le pedí esas y otras evidencias, pero nunca accedió.
  • La sugestión fue tan poderosa que las chicas que nos consultaban nos decían lo que queríamos escuchar. Siempre supe que yo movía la moneda, así que de alguna manera, tengo madera de estafadora medium. Sin embargo, jamás cobramos las consultas, sino ahora tal vez yo sería la competencia de Samira Córdova.
  • En mi casa nunca pasó nada porque los espíritus no existen. Blanca en cambio, era muy sugestionable, por eso en su casa se prendían las lámparas y se escuchaban pasos y carcajadas desde ultratumba.
  • La anciana que yo vi no fue producto de mi imaginación. Seguramente fue la vecina de junto que nos tenía pica porque las hojas del árbol de mango volaban hacia su propiedad, y lo más probable era que quería que vayamos a barrerle el portal a las bravas.

Creo que todos jugamos Ouija alguna vez, movidos por la curiosidad y la ignorancia. El peligro real de este juego es la adicción que produce y los daños psicológicos que pueden sucederle a personas sugestionables y de criterio poco formado.

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Pues yo tengo un caso muy cercano como contraejemplo a tu postura exceptica expresada en este post. Cuento con testimonios de personas que vivieron en carne propia esta experiencia. Tambien lo que presencie ayuda en gran parte a reforzar lo expuesto por los protagonistas.

    Ahora me preparo para un examen final de redes de comunicacion. Si acaso me olvido de postearlo favor me twittean para contarles lo que paso en este hecho insolito.

  2. Roberto, estudios al respecto existen en varios lugares, puedes buscarlos usando proquest o algún buscador de artículos científicos. A mano no tengo ninguno como para linkearte, pero sé que existen y los he visto (a la pasada). Y en el caso que no los hubiese, tampoco los hay aquellos que digan lo contrario. ¿Nunca has sentido algo que no tienes como explicarlo “empíricamente”, sino salvo por tus sensaciones? La Ouija es algo de ese estilo. Obviamente no faltan l@s chantas que dicen que la saben hacer y sólo mienten, pero de que pasan cosas con ella… pasan =P.

  3. Sinceramente yo soy creyente. Creo en Dios y en la Trinidad. Por ende tambien creo que existe el mal. Si bien jamas jugaria ese tipo de juegos, Pito yo creo que Dios te protegio ya que tomando frases biblicas, el reino de Dios pertenece a los ninos,ellos son inocencia pura aun en medio de sus travesuras y la verdad yo no creo que ese contacto haya sido precisamente de una nina sino mas bien de algo que se hacia pasar por ella para poder tener acceso a uds.
    Siempre elegimos creer en lo que nos parece, por ello difiero de aquellas personas que no quieren creer en Dios sin embargo creen en muchas otras cosas absurdas y dejan a Dios de lado. NO hablo de religion, sino de creer que SI existe ese ser unico que nos creo y nos cuida porque en medio de todo nuestro esfuerzo, el abrigo, el pan, la salud y todo lo demas que tenemos a diario indirectamente nos la provee El.
    De que existe el mal sobrenaturalmente hablando existe, y lo que pienso es que no debemos temerle sino mas bien respetarle y guardarle sus reservas y en mi caso creyendo que alguien mas poderoso me guarda y me cuida y por ello no estare expuesta; siempre y cuando tampoco lo este llamando como en el caso del juego este que se invoca lo que no se ha perdido…

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