Panteísmo

No soy una persona religiosa en lo absoluto, a pesar de que cuando me separo de mi hija la encomiendo a un “ángel guardián”. Siempre he sido una devoradora de libros y enciclopedias, me apasionan los temas esotéricos desde un punto de vista racional. No creo en hechicerías, brujas, duendes o fantasmas, más sin embargo, siendo estos temas parte de casi todas las culturas, su lectura ha sido parte de mi vida desde siempre, leyendo sobre estos tópicos con hambrienta curiosidad. La búsqueda espiritual también me ha llevado a investigar sobre las distintas posturas teológicas existentes en nuestro medio. Asistí a charlas de cristianos evangélicos, testigos de Jehová, quedando insatisfecha con todas esas doctrinas. Más que una convicción de castigo-recompensa por mis malas o buenas acciones, he buscado una misión en mi vida, que resumo como ser buena persona y dar todo de mí.

Entender los orígenes del universo puede ser tarea cansada e inútil, si no va acompañado de una forma de vida que sirva a los demás de una u otra manera. ¿De qué sirve una larga disertación filosófica si nos comportamos como parásitos humanos. Si simplificamos los hechos hasta un básico “la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”, podemos llegar a la conclusión de que el universo siempre ha estado aquí. Los creyentes consideran que el ser omnipresente es Dios. Yo reemplazo la palabra Dios con Universo, cosmos, naturaleza, que nada tiene que ver con los hechos humanos, pero sin embargo, los humanos sí influyen sobre la naturaleza. Es decir, la posición de la luna no determina la suerte en el amor, pero la intervención del hombre sí que influye en la contaminación de la Tierra. No importa lo bueno o malo que seas, si te lanzas de un 24 avo piso, caerás atraído por la ley de la gravedad. Dichas leyes se aplican de forma homogénea para los diversos mundos en los que se haga dicho experimento. Esto no significa que no rigen las mismas leyes en Marte o que para los habitantes de Omicron 8 el dios es distinto al nuestro. Mundos distintos, parámetros distintos. Es ahí donde radica la disconformidad que me empuja a estudiar al respecto. El adueñarse de un dios me resulta tan infantil, que es fácil llegar a la conclusión de que el infierno católico está lleno de cavernícolas y nativos africanos.

Lo que fue llenando mis expectativas fue la práctica de yoga, como un encuentro personal entre mi cuerpo y el cosmos que lo rodea, de una forma tan increíble que me resulta difícil de explicar con palabras. No tengo la necesidad de creer en una recompensa eterna, o un castigo interminable, para llevarme a actuar en consecuencia con los principios que me inculcó mi madre. Ser justa, no mentir, no robar, no envidiar, forman parte de mi forma de vida que nada tiene que ver con decálogos escritos en piedras post-diluvianas, pues sin duda, todo acto lleva intrínseco una consecuencia, y si yo soy injusta, miento, robo y envidio, inevitablemente las cosas me irán mal pues no hay mentira eterna, ni crimen perfecto.

Por tal motivo, no creo necesario rendir cultos, hacer ritos, o convertir ídolos donde depositar mi fe. Me rindo ante la naturaleza, respetandola y cuidandola como legado para mis hijos, no como en la antiguedad cuando antepasados creían en supersticiones y dioses, donde era común que ante lo inexplicable surja un dios. La belleza de las montañas, la complejidad del cerebro humano, las formas increíbles que toma una gota de agua al exponerse ante música clásica, son muestras de un orden perfecto que algunos le llaman dios. Ante la pequeñez de mis conocimientos, prefiero guardar silencio.

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Me has hecho acuerdo del post “Los pensamientos son energia emitida constantemente” que puedes visitar cliqueando en mi nick aqui arriba. Sorprendente!

  2. Me siento identificado con muchas cosas que dices, incluso pensaba de una forma muy similar hasta que encontré la verdad que toda mi vida estuve buscando. De todas formas siempre me gusta compartir ideas con personas que piensen diferente, eso si, en un ambiente de mutuo respeto.

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