Periplos diarios

Buseteando en Guayaquil

Para llegar al centro de mi hermosa Perla, tengo cuatro alternativas:

1. Taxi normal, (amarillo, amigo, pirata) con mi chirez, es una opción inaccesible a mi bolsillo.
2. Taxi ruta, 60 centavitos para llegar apestosa a gas, apretada y escuchando vallenatos a todo volumen. No hago uso de este servicio tambien por la razón de que son vehiculos “acondicionados” para trasladar de 5 a 34 personas una encima de otra. Con mi descomunal altura, mis piernas no caben (iría con mis rodillas aplastádome las tetas). Opción descartada.
3. Bus y metrovía. Linda opción. Me bajo en la parada Base Naval, espero el articulado, me enlato, me acomodo bonito vigilando que mis partes prominentes no sean manoseadas y que mis objetos de valor no sean sustraídos. El total del viaje: $50, tiempo 20 minutos. Como tomar un taxi, pero pagando solo el 10%.
4. Bus y caminar 300 cuadras. La opción que he usado todos estos días*. Tomo el bus, me quedo en una zona degenerada de mi querida Perla, camino esquivando los charcos que las recientes lluvias han creado en las veredas, esquivo los choros disfrazados de vendedores ambulantes, contengo la respiración hasta llegar a la 9 de octubre y me dirijo a mi destino. Tiempo: media hora.

En la metrovía los usuarios no tienen las ventajas de los otros buses. En primer lugar, vas sentado. Disfrutas de espectáculos de todo tipo, detallados a continuación:

– Circences: un sujeto de unos 48 a 50 años, delgado como un palito, con ropa muy raida y sucia, se sube al bus, generalmente antes de subir el puente de la Unidad Nacional, para que mientras cruzamos el manso Guayas, disfrutemos su espectáculo que comienza invariablemente con la frase “solo ofrezco ejercicios”. Pide a todos los usuarios del bus que metamos las piernas para dejar libre el pasillo (ahi es cuando me cabrea, mis piernas no entran en el espacio sobrante entre los asientos.) Luego, el hombre comienza a levantar la pierna hasta el tubo del techo del bus (impresionantes 180º), luego, se vuelve un ovillo y rueda por el pasillo, se desenreda, vuelve a contorsionarse. Finalmente procede a cobrar “lo que sea su voluntad”.

– Buena música (live!): un par de lagarteros sin oficio se suben, con guitarra en mano, asi mismo, antes de subir el puente, y nos deleitan con pasillos. Siempre que tengo les doy, me parece muy meritorio tocar semejantes arpegios en un bus en movimiento.

– Más buena música (featurin Los del Cristo del Consuelo): un gajo de 4 a 5 músicos con instrumentos musicales (lo siento, no se nada de musica tropical, uno de estos instrumentos parece un rallo, el cual freneticamente se toca con una varillita), tambores y más cueros, a veces hasta tienen acordeón. Tocan cumbias y salsa. Buen espectáculo. Y eso que soy rockera. Cuando tengo, les doy.

– Caramelos, confites, chocolatines y demás golosinas que son repartidas puesto por puesto con el infallable discurso: “Buenos día, damita y caballero, me he subido a este medio de transporte por la gentileza del profesional en el volante para ofrecer este producto que acaba se salir al mercado, para que lo conozca pasaré por sus puestos, agradeciendo su amabilidad, pero ud se preguntará cuanto le cuesta, cuanto le vale, pues por las 2 unidades me regalas una monedita de 10 centavo y por las 6 unidades de 25 centavo. 25 centavo que se te pueden caer al subir o al bajar de este medio de transporte, que no te enriquece ni te empobrece, para ti no significa mucho pero para mi significa bastante pues es el medio de dar un paso adelante y no hacia atras, porque no darselo a este joven que se gana la vida sana y honradamente…”. Nunca les compro. Uno de ellos un dia me arranchó la cadena. Sorry por el rencor chicos, pero, no les compraré…

– Productos naturistas: purgasan, crema de uña de gato, pastillas de dulcamara, extracto de gingseng, hasta blanqueadores dentales entre otros “remedios” son ofertados puesto por puesto, cuyo vendedor o vendedora pasa tambien asiento por asiento repartiendo su producto (no entiendo para qué lo hacen, jamás les compraré). Incluso suelen llevar frascos con lombrices expulsadas por los pacientes que utilizaron purgasan, con matico, paico y 36 hierbas de la selva amazónica. La prueba más ridícula que alguna vez presencié para “limpiar los riñones” era un polvo que cambiaba de color un agua tinturada tornandola transparente “como debe ser la orina”. ¡Ja!

– Conocimiento y saber: enciclopedias de inglés, libros de cocina, aprenda gramática y matemáticas… Jamás les compraré. Por curiosidad un día acepté el folleto, una pésima impresión en papel periódico con múltiples faltas de ortografía no merece llamarse panfleto. 25 centavos piden por eso. Ah! parece que es requisito indispensable para ser vendedor de buseta omitir las “s” finales.

– Los payasos: los típicos payasitos de pueblo, que encuentran parecido en todos los pasajeros con protagonistas de novelas, a mi me han dicho Gata salvaje, desconozco si debe halagarme o molestarme.

– Suspenso y terror: también se suelen subir de 2 a 3 individuos muy mal encarados, con tatuajes hechos con cincel, cicatrices recientes cruzando sus enfurruñados rostros, y un cuchillo (si, cuchillo!) sobresaliendo del bolsillo trasero de la pantaloneta. Su discurso es así: “señores pasajeros, acabamos de salir de la penish y pedimos su colaboración, 1 dolar por cabeza, esto no es un asalto, si no tienen el dolar aceptamos celulares y relojes, tranquila madrinash que no te vamosh a hacer nadash”. Nunca les doy. Mi ángel de la guarda me ha protegido siempre. Rezo por ellos. Sugiero hagan lo mismo, no falla. Estoy entera.

– Cantantes batracios: hay un “humanoide” asqueroso que se sube a los buses satelitales. Apesta 4 cuadras a la redonda, es obeso, tiene problemas de prounciación e intimida a la gente con sus asquerosas manos, mientras rapea palabras inentendibles. No le doy nunca. Si me lo topo en el bus, llego a casa a desinfectarme. ¡Puaf! Un día presencié un “mano a mano” entre una mujer de unos 60 años, alcoholizada hasta la médula que cantaba canciones de rockola con un viejo horroroso que intentaba cantar a la vez. Quise botarme por la ventana, pero no pude.

En los paraderos abundan productos de todo tipo: carcasas para celulares, tripas hornadas, maduro con queso, pegamento tipo “brujita”, cds y películas piratas, zapatillas para niños, vinchas y moños para damitas, cigarrillos, caramelos, encebollados (a toda hora en la esquina de J. de Antepara y Padre Solano o Luis Urdaneta). Al cruzar estas intersecciones, encomendarse al Creador para no ser aplastado por algun bus de Panorama. Como ven, es una delicia mi ciudad. Hay de todo. Recomiendo desarrollar los reflejos, nunca caminar “boquiabiera” y disfrutar. ¡Hasta tener para el carro propio! y sufrir de otros males.

© 2008 – 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments Closed

Comments

  1. Jajajajaja yo si compro chocolates! me encantan… y les traigo chocolates a mis hermanos… es lo unico que compro de los buses… aunque a diferencia de ti, a mi me gusta más usar la metrovía, me siento más segura..

  2. … cadena. Sorry por el ….
    ¿¿¿¿¿Sorry?????? que paso pito, te estais convirtiendo en una de esas “aniñadas nunca traga chicle “, “habla ingles para sentirse guapa” ?????????????????????????????????????????

    Realmente les digo de otra forma, pero ni siquiera berni me deja publicar como les digo de cariño

  3. Ese post lo escribió Esoterica, no yo, Pitonizza. Ella usa el “sorry” y los puntos suspensivos indiscriminados. ¿Aniñada? Ni Pitonizza ni Esotericca lo son, ambas busetean de lo más frescas. Cualquiera que me conozca un poco sabe cuánto detesto a la gente pretenciosa.

  4. Me identifico con este post.

    Pero te faltaron los que te ofrecen los sidí con los vallenatos de moda, el reguetón del momento, los boleros del recuerdo y la bachata para la damita o el caballero enamorado. Y por supuesto, como estos panas están tan bien actualizados, te ofrecen el sidí en formato eme pe tres, en el que vienen 200 canciones y ya no tengas que comprar los originales en el que vienen sólo 20, porque esos ya son cosas del pasado.

  5. Esos payasos, carameleros y los disques cantantes me dan terror porque cualquier cosa puede pasar, te distraen por equis cosas y luego te salen con la sorpresa, otra si no le compras te quedan mirando mal, prefieron la metrovía, aparte que a veces si uso el taxi.

  6. Hola Pitonizza soy de Duran y de verdad me has hecho reir bastante con este post. Sabes porque?.
    Porque conociste al ” solo ejercicios” siempre se sube en los buses que van a Duran, describiste tan bien las actividades de estos personajes.
    Y sobre la esquina de Jose de Antepara y Padre Solano es mi paradero jeje, bye cuidate
    Pd. Tu ibas a Duran siempre?

  7. Hice un curso de enchapados en el SECAP, asi que me conozco la ruta hacia el exclusivo sector de Los Tubos.

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