Poniendo el árbol de Navidad

A insistencia de mi hija de 4 años -mi negrita- me metí en la abarrotada bodega de la casa. Tras sacar cartones llenos de polvo añejo que me puso a estornudar 2 horas seguidas, tuve la cansada tarea de desempacar el árbol de Navidad, un pino de plástico y fibra óptica que cambia de colores. Los demás accesorios barrocos que completan la decoración cansona: caras del gordo y feo papá Noel (el único gordo que me cae mal, pues me encantan los hombres panzoncitos), campanas horriblemente doradas, muñecos de nieve (sí, en Ecuador tenemos muñecos de nieve), tallarines de luces, invariablemente enredados, guirnaldas hostigosas, botitas navideñas… y el elemento que más mal me cae (modo polémico ON) el nacimiento… Pero, ¿por qué le cae mal el nacimiento a la “atea” condenada a las llamas del infierno conocida como Pitonizza? Porque no le encuentro sentido a estas festividades. El nacimiento de Jesús, el profeta aquel que hace miles de años vino con la idea de «ama a tu prójimo», para desterrar la ley vigente entonces: «ojo por ojo diente por diente» NO SE DIÓ UN 25 DE DICIEMBRE. Ese cuento lo inventaron para hacer coincidir las fiestas paganas de solsticio de diciembre y darles un sentido cristiano. Lo que más me molesta de la mayoría de los nacimientos (hablo por el que hay en mi casa, no sé como sea el que haya en sus casas), es el hecho de que la Virgen María es rubia, ojos azules y nariz perfilada. José es un guapo hombre barbado con facciones europeas. La vaca y el burro son de postal. Y un ángel andrógino completa el cuadro… Según dice la historia, Jesus nació en medio oriente. Su madre era una niña no mayor de quince años y José, su padrastro era un venerable anciano que se casó con María motivado por un sueño angelical. Lo digo sin sarcasmo… ¿por qué “occidentalizar” la escena? Por tantas imprecisiones, NO ME GUSTAN LOS NACIMIENTOS.Celebrar el nacimiento de Jesús con tanta alharaca en lugar de festejar el verdadero milagro (vencer la muerte tras tres días en la oscuridad, según creo) es de por sí, para mí motivo de desgano, no le encuentro sentido. Los amigos secretos, la novena, la cena navideña, la misa de gallo, los villancicos… puff, toda la parafernalia que rodea el mes de índices más altos de suicidios. Me niego a entrar en la fiesta.

En fin, dicen que la Navidad es de los niños. Pero, ¿qué les enseñamos a nuestros hijos con la Navidad? A portarse bien a cambio de regalos que saturarán la tarjeta de crédito hasta abril. Y si no tengo para comprarle la Travelina a mi negra, ella pensará: “no me porté bien… pero Stephany sí recibió la Travelina y la bicicleta de la Barbie”. Dicho sea de paso dicha Stephany es la reencarnación de Lucyfer. Y si el padre de mi hija le compra dicha muñeca endemoniada, mi hija pensará: “porteme bien o porteme mal, a mi papá sí lo visita papa Noel…”. Y se va la mierda mi filosofía (por eso, ya acordé con él, cero juguetes, cómprale ropa).

El desenredar los juegos de luces es un trabajo engorroso y malgeniante (que lindo quescribo), invariablemente están quemados y toca apretar foquito por foquito. Luego, colgarlos en la reja, volver a probar, centrar bien, pararse de lejos para ver si quedó chueco, quitar, volver a poner…

El arbol: chueco, torcido y retorcido, también hay que pararse a 5 metros de distancia para ver donde le faltan las bolas, llenarlo de luces, prenderlo, virarlo hasta encontrar su mejor angulo… ¡dame paciencia Jebus…!

Y el único gordo feo del mundo, papá Noel, protagonista sin méritos, omnipresente y detestable. Jojojo, se me ríe el infeliz… compra, compra compra… ¡ah sí!, ¡claro!, para enero ya te fuiste al polo norte, ¿quién me ayuda a pagar la tarjeta que impulsaste a saturar?

Por eso me cae mal la Navidad. Me cae mal poner el árbol. Aunque hay algo peor que poner el árbol. Sacarlo.

© 2007 – 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

Mis libros

© 2007 – 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

(Visited 54 times, 1 visits today)

(Visited 54 times, 1 visits today)

Comments Closed

Comments

  1. jajajaja la rencarnacion del demonio… jajaja si me han tocado niñas asi.. (tengo una sobrinita) y algunos niños kla verdad es q si lo son.. y es verdad jajaj yo en mi casa no saco ni pongo el arbol.. jaja se lo dejo a mi hermana y mis sobrinitas jajaa q todavia son chikitas

  2. buen post..con mucho sentido por q la verdad es q cuando creces ya no te gustas mucho la navidad…muchos gastos jaja pero mientras eres niño lo unico q esperas so tus regalos

  3. lo bueno de la navidad….. (y lo digo en serio) lo unico bueno de la navidad.. es que solo faltan algo asi como 3 meses para el feriado de carnaval…..

  4. oe moreno y la cena, la ropita nueva y la lista de buenas intenciones para el 2008 dnd quedan???
    odio la navidad x la pucta!!!!
    navidad= epoca de sacrificio de animales inocentes (lease pavos y chanchos)
    todos dizque se vuelven “buenos” x un mes , pero se acabo la navidad y a la verga los pastores…

  5. Completamente de acuerdo con que lo peor es tener que dasarmasr todo y volver a guardar.
    Buuu… yo me queria apuntar para el club!!! (aceptan a chilena q se tomaría encantada una buen cervezaen Chile pensando en su reunión?)

    un abrazo…

Los comentarios se han cerrado.