Popeye el marino

Popeye siempre acude al clamor desesperado de Oliva. Cuando ella grita llorado, pidiendo ayuda, él corre a su auxilio, salvándola de las más disímiles viscisitudes que la aquejan. Pero nunca se supo que Popeye le pidiera “algo más” a cambio. ¿O sí? Como siempre, esta vez Popeye estuvo presto a ayudarla, pero, a diferencia de veces anteriores, en esta ocasión le dio dinero para comer, para gastos, un paliativo pequeño, Oliva no pudo exigirle más, se había hartado del tonto Brutus que solo queria gozar con sus huesos, y que de hecho, los disfrutó mientras pudo. Ahora Popeye pidió algo a cambio. No precisamente espinacas. Sus escuálidos huesos también eran apetecidos por el marino. Oliva pensaba que sus piernas flacas, sus tetas, ahora secas de tanto llorar no serían estimulo para ningún hombre. Se equivocaba. Para un hombre, una escoba con faldas está bien. Además ella quería borrar las asquerosas huellas que Brutus había dejado en su cuerpo. Se sentía en deuda con el marino. Popeye siempre decía que amaba a Oliva, ahora intentaba demostrárselo con hechos. Sus atenciones fueron recompensadas. Ella se sintió agradecida. Hizo el sacrificio…

Es horrible tener sobre si un cuerpo al que no se ama, sentir besos que no se desean, fingir placer que no se siente, mirando el cielo raso buscando sin éxito las estrellas que aparecen cuando se hace el amor con amor. El agradecimiento y la rabia de olvidar al bruto aquel, hicieron que Oliva accediera, sintiéndose más sucia que antes, más vacía que nunca. Un pedazo de carne. Palabras dichas de memoria. Y lágrimas asomando a los ojos sin cesar.

Todo tiene un precio en esta vida. Nadie da nada a cambio de nada. Sin embargo, Popeye no es malo. Es hombre. Como hombre, se sintió con derechos de pedir algo más. Sabía que Oliva había llegado a odiar tanto a Brutus, que se sentía asqueada y arrepentida de haber estado con él. Era su oportunidad de cobrar los favores pasados. El precio es muy alto. Ella lo pagó.

© 2007 – 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. los verdaderos HOMBRES no piden nada a cambio, en todo caso se abstienen de hacer favores o en su defecto consiguen sus fines con mas glamour

    hay muchos medios de pago para saldar deudas los convenidos entre las partes son de exclusiva responsabilidad de los implicados

    he dicho

  2. no es malo, es hombre..

    mas o menos esa mentalidad aplica mi esposa cuando paranoiza cualquier situación, para ella los hombres tienen predisposición al engaño, la mentira, la traición, a lo oscuro y oculto, es por ratos nomás, pero por culpa de tipos de a verg- los que tratamos de salirnos del montón estamos sentenciados…

    y no creo que sea una historia personal… la de popeye…

    y como dice atrapasueños los verdaderos hombres no piden nada a cambio…se lo ganan o lo merecen…

    en todo caso buena historia…

  3. no es malo ser hombre, dudo que todos sean tan de a verg- como el idiota que ya no quiero nombrar… no puedo meterlos a todos en el mismo saco. Talvez el problema sea yo, atraigo webones… todas las mujeres no somos iguales tampoco.

  4. Redefiniendo los personajes:

    Popeye = el marino (quien me tiene harta)
    Brutus (el del post de hoy ) = ya saben. Me tenía harta también.
    Brutus (el del post de 18 de sep de 2008) = un hombre seguro de si mismo, de amplio torax, algo bruto, pero que extrañamente encuentra atractiva a la flacuchenta de Oliva.

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