Erase una vez una chica que tenía su casa en un mundo irreal, vivía rodeada de sus vecinos irreales. Le gustaba pasearse desnuda frente a la ventana. Su actuación poco a poco fue creándole amistades, ya sea por afinidad, solidaridad, voyerismo y la más inmerecida de las razones… la admiración.
Hay quienes me han escrito diciéndome que me admiran. Me siento halagada injustamente, porque soy una persona neurótica, que vive el 60% del tiempo malgenio, intolerable y esquizofrénica (¿por qué creen que posteo casi a diario? oigo voces…).
Hay personas que me piden consejos a mi e-mail. Me siento incapaz de poder dar un buen consejo. Puedo escuchar, o en este caso, leer sus problemas, pero no recomendar nada.
Mis fieles lectores, que no son más de 300 diarios en los días pico, creen todo lo que escribo. He exagerado, y quiero admitirlo, pues, con mis dramatismos eché a perder algo lindo. El daño está hecho, aunque haya desposteado varias cosas, no se puede dar marcha atrás. ¡Qué feo ganar popularidad a costa de la destrucción de otra persona! Preferiría hundirme en las estadísticas de este blog y poder recoger toda la mierda que escribí. ¡Salada! No se puede.
Sepúltenme, no me lean. No me admiren… Ténganme miedo. Me zafé la camisa de fuerza… ando suelta….
Bueno… léanme nomás… seguiré desgastando las teclas. Pero debo asumir el peso de mis letras y las consecuencias de las estupideces que he hecho. Aunque me esté costando lágrimas de sangre.

Inmerecida? Muy difícil es poder transcribir las cosas que cada uno siente, piensa o tiene reprimidas… Precisamente entre muchas otras cosas, es admirable en ti… Inmerecido, quizás aquel momento de entrega incondicional que no valoraron o valoramos a tiempo… Aquel cariño y amor que entregamos a raudales, sin considerarlo el momento de tomar apresuradamente rumbos separados nuestras vidas… Inmerecido, a lo mejor, aquel instante en que decidieron entregarlo todo a cambio de nada…
No sé.. siento que todo se esta quedando atrás… creo…