¿Por qué no nos alcanza el tiempo?

La excusa favorita para justificar el sedentarismo, la desidia, el conformismo en general, es siempre la “falta de tiempo”. Para mi modo de ver, solo cuando se tienen mellizos lactantes es que no se tiene tiempo para nada. Son muy pocas las personas que hoy se atreven a tener 14 hijos, así que digamos que más que falta de tiempo, es falta de organización y de compromiso con las metas.

Vivir con un propósito le otorga importancia a todos esos momentos muertos en los que pudiéramos ir acercándonos a nuestros sueños, pero al no darnos cuenta por estar viviendo en automático, los dejamos ir, y minuto que pasa no regresa. Así el tiempo se va como agua entre los dedos sin ser aprovechado de forma inteligente.

En mi caso, Facebook era el succionador de minutos más potente que me mantuvo en un sopor irresistible por meses, creo que fueron años perdidos en un mar de memes, chistes y discusiones de personas que se han puesto en un bando contra las del otro bando. Yo solía decirme a mí misma “un ratito en FB a ver qué dice la gente”… un momento después que parecía un suspiro, ya habían pasado 4 horas y 48 minutos. Solo levantaba cabeza por el hambre. Había desperdiciado mi tiempo inexorablemente.

He escuchado de otras personas una loca teoría para justificar su falta de organización: el tiempo está pasando más rápido. Ni bien estás celebrando fin de año ¡y ya es casi semana santa! Tomas una siesta en la tarde y te despiertas al otro día. ¡Apenas ayer era lunes y hoy ya estamos a mediados de marzo! Esta ilusión se torna más real cuando formamos parte de la población económicamente activa que debe pagar cuentas, planillas y facturas. Cuando tienes 5, 7 u 11 años, la navidad parece nunca llegar. Pero cuando tienes 19 y te endeudaste cayendo en la trampa de “compra en diciembre y paga en abril”, abril llega tan rápido y las cuotas se acumulan al siguiente diciembre. Así que:

Aunque tengo otra hipótesis que explique lo de la aceleración del tiempo. Cuando tenemos 5, nuestro tiempo de vida “vivido” es poco, hay poco para comparar, muchas memorias están ocultas en una oscuridad impenetrable, los primeros años de vida de los que no tenemos memorias. Todo se resume a explorar, investigar, aprender. Al ir acumulando días vividos, y experiencias, empezamos con los planes. Estos planes suelen tener fecha de caducidad. Empieza la carrera contra el tiempo. Al ser mayores, comparamos las experiencias con el tiempo que nos queda de vida. Y sentimos que vamos a perder.

Basada en mi hipótesis, decidí que tengo todo el tiempo del mundo, y debo vivirlo en tiempo presente. El tiempo lo uso para aprender, cada minuto es un aprendizaje. Así no siento que pierdo el tiempo, sino que acumulo aprendizajes. Otro “hack” es utilizar esos tiempos muertos de forma productiva: siempre carga un libro en la cartera para tener qué leer en una sala de espera. Descarga audio libros, podcasts, lecciones de otro idioma, cualquier cosa que quepa en un iPod. Incluso he creado un sistema de ejercicios isométricos que realizo cada vez que tomo un bus. ¡Hay miles de formas de exprimir cada minuto de vida!

Es falso que el tiempo pasa más rápido cuando te diviertes. Esta premisa parece verdadera al comparar con los tiempos “aburridos” cuando vivimos en un estado de desinterés general y parece que cada segundo es eterno. Quien se divierte por lo general lo hace porque está viviendo el momento. El momento presente.

Tiempo presente

Como dicen por ahí, el presente es un regalo. Sin embargo, no lo apreciamos por nostalgias o arrepentimiento de cosas del pasado, o ansiedad o preocupaciones por cosas que aún no han ocurrido. Vivir en tiempo presente, anclada a la respiración, es la clave para desconectar el modo automático en el que muchas veces nos sumimos a vivir la vida, y empezamos a tener un propósito. Cada segmento de vida, cada momento, cada acto, vivido en tiempo presente, se saborea mejor, se aprovecha, se disfruta. El modo automático en el que actuamos como robots, es el que nos lleva a la procrastinación, a las distracciones vacías, a los pensamientos recurrentes o círculos viciosos. Desconecta ese modo robotizado y vive el presente, aquí y ahora.

© 2017, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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