Por qué no rezo

Los rezos y plegarias, según lo que me enseñaron a mí en la escuela católica, sirven básicamente para alabar, agradecer o pedir algo a Dios.

Alabando a Dios

Cuando fui niña, recé muchísimo, era una niña muy devota que pasaba la mitad del recreo en la iglesia, rezando, agradeciendo por mi familia y por el día que Dios me regalaba. Fui alejandome a medida que fui acercandome a libros que no eran los de la escuela, libros de historia universal donde aprendí algo sobre lo que pasaba en el Medioevo, la Santa Inquisión, y por supuesto, cuando leí sobre la teoría de la Evolución, que se opone completamente a la historia creacionista de las clases de religión. Dejé de rezar, y empecé a cuestionar. Sobre todo, la dificultad de entender el concepto de Dios, un ser “perfecto” que si lo fuera, ¿para qué necesita que lo alaben?

Demos Gracias a Dios

Si Dios es quién nos manda los días soleados, la brisa fresca de la mañana, los alimentos de cada día… entonces Dios también es responsable por los tsunamis, erupciones volcánicas… Ah, eso es porque la humanidad se ha comportado muy mal. Supongo entonces que los Jupetarianos también son muy malas “personas” ya que dicho planeta sufre constantes erupciones volcánicas que expulsan venenosos gases… ah cierto, en Júpiter no hay personas. La gente creyente le atribuye a Dios las cosas “bonitas”: los pájaros que trinan alegremente, los gatitos y perritos… pero se olvidan de las bacterias y virus que causan muertes masivas, parásitos e insectos que viven en el cuerpo humano, algunos provocan molestia, dolor… muerte. ¿Quién los “creó”?

Y las cosas buenas que me pasan, se las agradezco a Dios. Encontré las llaves perdidas “gracias a Dios”. Me salió el jugoso contrato con el que ganaré miles de dólares, “gracias a Dios”. Ganó mi equipo. “Gracias a Dios.” Si hubiera sucedido lo contrario y no encontraba las llaves, perdía ese dinero y para rematar, perdía mi equipo… ¿gracias a Dios? No. Dios sabe por qué hace las cosas.

oracion de bart simpson

Pidiéndole a Dios un milagro

Las personas principalmente rezan por milagros. Si deben hacer una procesión la hacen, sin importar la larga caminata, bajo un sol calcinante, o lluvia, o cual fuere la condición climática adversa. Es un sacrificio que se ofrece a Dios. No me gusta ni me gustará exponerme a dichas condiciones, y la vez que fui al santuario de las Lajas, bajo una lluvia incesante, pedí para que la virgencita curara del asma a mi mamá. Pero contradictoriamente, cuando regresamos al auto, tras incontables escalones recorridos mi mamá sufrió un horrendo ataque de ¡asma!

Claro, habrán casos en que gente se cura sin explicación. La palabra no es “milagro” es “inusual”, “raro”, “extraordinario”, pero no “milagro”, y suceden por casualidades extrañas, factores no considerados, o simple coincidencia. No es rezando que se soluciona nada. Pero lo triste es que los católicos tienen lista la respuesta para cuando las oraciones no salvan a un enfermo: “Dios sabe por qué hace las cosas”, y “ahora está en un lugar mejor”. Me pregunto entonces, PARA QUÉ REZAR, si Dios que es omnipotente y omnisciente no va a cambiar el plan si ya Él ya sabe “como hace las cosas”. Además, para qué rezar, si el creyente tiene la fe de que al morir, hay una vida eterna, llena de gracia y felicidad por estar en “presencia de Dios”, tema que tampoco entiendo, pues si Dios es “omnipresente” se supone está en todos lados. Por eso yo no rezo. Por que no entiendo para qué hacerlo.

© 2013, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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