Porno para cristianos

Como una forma de mantener la vida sexual encendida, en un marco de respeto a los principios cristianos, surge en Brasil una nueva categoría de porno: porno cristiano, obviamente con ciertos límites que impone la moral y la decencia religiosa:

Maude: ¿Qué quieres qué?

Maude: ¿Qué quieres qué?

El propósito de estas películas será meramente educativo, así que será absolutamente pecaminoso mirarlas con el fin de autoerotizarse. Aunque dudo que sea muy excitante ver estas películas, ya que no dejan lugar a las amplitudes de la sexualidad humana, como la exploración de todos los orificios y esfínteres, el uso de diabólicos dildos, y la herética exposición de un erecto miembro de la iglesia ingresando en la casta cavidad oral de la modesta esposa hasta derramar aquel bendito nectar aperlado -y diabólico-.

Las parejas que representan el acto sexual en estas películas porno, deben ser casadas, y lo demostrarán así tanto dentro de la película como fuera de ella. Así que nunca veremos una película XXX de la típica ama de casa que pide pizza a domicilio usando un negligeé transparente, siendo entregada por un guapísimo galán moreno, ataviado de una camisa que deja ver sus trabajados pectorales. Tampoco veremos a la paciente que va al doctor, quien para examinarla manosea firmemente sus enormes senos 36F. Ni hablar de los juegos entre colegialas rubias que se succionan entre sí. Nada de eso. Solo veremos aburrido sexo matrimonial cristiano -con fines de procreación-. Muy responsable, eso sí.

No se admitirán obscenidades del tipo “lick my p*ssy baby, f*ck me hard, deeper, deeper, yes, ah, ah aaaaaaaaaah, yeah baby, harder, harder, harder“. Los sonidos de una relación santificada son los “normales”, imagino “Ave María purísima, no, por detrás no, que es pecado”, o algo así. Tampoco está permitido mencionar el nombre de Dios en vano, así que ninguna manera escucharemos a Alexis Texas gemir “oh my God”. Va contra Éxodo 20,7:

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”.

Los preámbulos de estas películas deben ilustrar los comportamientos bendecidos por la Iglesia, así que veremos parejas orando, meditando la palabra de los Evangelios, hablándose amablemente entre ellos acerca de hacer el amor con fines reproductivos, antes de tener sexo no desenfrenado, pero muy edificante a los ojos del Creador.

Lo cual me recuerda: si Dios creó a Adan y a Eva, los cuales vivían en el paraíso copulando a todas horas ante la mirada atenta de Dios, entonces, Dios es el creador de la pornografía. Alabado sea el Señor.

Fuente: Porno cristiano.

© 2013, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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