Porno y Erotismo

¿Donde termina el erotismo y comienza el porno?

La creencia generalizada de que erotismo es mejor que porno, porque no se ve el acto copulatorio en primer plano con los genitales como principales protagonistas, sataniza al porno, género -cinematográfico principalmente, a pesar de que existe la literatura y fotografía porno-, categoriza a las mujeres que participan de actos pornográficos como “putas” y etiqueta a las personas como animales.

Mi concepto de porno no es necesariamente aquello sucio que hacen las personas tras puertas cerradas. Tampoco la típica estrella porno, cuyo estandar varía de acuerdo a los gustos y preferencias del consumidor, habiendo estrellas porno espigadas, rubias y exageradamente dotadas, como también las hay super plus, y hasta “abuelitas”. Toda mujer puede ser la estrella porno dentro de su dormitorio. Es más, toda mujer debería serlo. El disfrutar las delicias del sexo en la adultez equivale a disfrutar de correr descalza, comer descuidadamente y deslizarse por çárboles y resbaladeras cuando se es niño. Las relaciones sexuales reemplazan a saltar la cuerda, o jugar a la rayuela.

El erotismo va de la mano de la persona altamente sexual. Se puede ser erótico caminando, con la forma de vestir, de hablar, incluso de mirar. Es lo que llaman “mirada de puta”. A veces los hombres lo reconocen y ya depende de la mujer si desea brindarse o reservarse solo para su pareja. En todo caso, ese es otro tema, y no pretendo juzgar a la mujer que tenga sexo por diversión porque no me gusta juzgar a nadie. El punto es que erotismo es solo una fase antes del porno, no hay nada de malo en vivir las propias aventuras pornográficas en pareja, de forma consensuada, y voluntaria.

Considerar como “malo” el porno, reprime. Si una mujer por curiosidad o accidentalmente mira una película porno, no va a recrear lo que vio con su marido pues “él va a creer que soy puta”. “Las mujeres buenas de su casa no hacen eso.”  “Eso es sucio”. “Me sentiría como prostituta si hago eso yo “. Así, van a perder de disfrutar las diferentes sensaciones que brindan dichas “sucias posiciones”. Y es posible que el hombre busque a otra con quien hacer “las porquerías” que no puede hacer con su esposa. Ese criterio deformado de que ciertas posturas o actividades son privados para las peliculas porno es el que lleva a las mujeres a reprimirse y a los hombres a ser infieles. Y de ahí, a romper el matrimonio y la familia.

Veamos el sexo como algo natural, dejando de poner etiquetas al porno, o limitandonos al erotismo donde el sexo es con las luces apagadas, y sin hacer mayor ruido.

© 2012, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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