Préstame a tu marido

Días atrás recibí el mail más extraño que he recibido en todos mis años como blogger. Con el antecedente de varios artículos en los que enfoco las relaciones humanas y de pareja, algunas personas erróneamente me consideran una “gurú” que puede resolver sus problemas, a pesar de que no me canso de insistir que no soy una profesional en la psicología, y lo que hago siempre es remitir a expertos a quienes me cuentan sus problemas. Lo máximo que yo hago es escuchar, dar palabras de aliento, volverme hombro para llorar, pero jamás puedo aconsejar. Sobre todo con el caso que expondré a continuación -con consentimiento de quien me escribió-.

Para proteger la identidad de los involucrados cambiaré nombres y lugares. Me escribe Jenny, una mujer de mediana edad, maestra de colegio, casada con Arturo, profesor del mismo colegio. Jenny es una profesora dedicada, que se involucra mucho en los problemas personales de sus alumnos. Un día detecta que Mary, una chica promedio de 17 años, se estaba deteriorando tanto en sus notas, como físicamente. Mary lucía bastante demacrada, había bajado mucho de peso, su rendimiento había bajado de forma alarmante. Jenny un día habla con su alumna para saber cual sería la causa de sus bajas notas. Entonces Mary le confiesa a su maestra que padece cáncer, y que a pesar del deterioro de su salud, ella intenta mantener la normalidad de su vida mientras dure. Pero que los dolores por momentos son insoportables, y que los medicamentos le dan mucho sueño, por ello no cumple sus tareas.

Jenny intuyendo que Mary no le ha contado todo, muy consternada conversa con su esposo. Arturo avergonzado dice no haberse fijado en la chica, nunca había notado siquiera que había bajado de peso, y promete percatarse más. Con el tiempo, Arturo logra que la chica se sienta más animada, la hace participar más en clase, se vuelve algo condescendiente con ella. Entonces sucede lo surrealista.

Semanas después, Jenny le comenta a su profesora que está enamorada. Que nunca se había sentido así, que siente alegría de vivir, que por primera vez tiene ganas de no morir, que quiere luchar. La profesora le pregunta que de quién está enamorada y Mary confiesa “del profesor Martinez”. Jenny al ver la fragilidad de Mary, consiente que Arturo converse con la chica. La evolución de la enfermedad parecía haberse frenado, los últimos días junto a ella parecían ser sanadores.

Arturo aseguró no haber sembrado esperanzas románticas en el corazón de la adolescente, quien se veía más lozana, parecía responder a los medicamentos, su mirada habia recobrado el brillo. Él se negó a dejar de visitar a la muchacha. ¡Hasta que ella le pidió tener sexo!

En este punto de la historia, no pude más que parar de leer. Me pareció tan hollywoodesco, tan corintelladesco. Más aún con mi pérdida personal aún no superada. Sé lo que es ver marchitarse a un familiar en garras del cáncer. Y me pareció inverosimil que una persona piense en sexo sabiendo que tiene una sentencia de muerte. Así que le respondí al mail de mi remitente con mi nick de Skype.

Cuando hablé con Jenny parecía afligida. Me aseguró que la historia es real, me mostró fotos de su marido con la muchacha, quien ciertamente lucía muy delgada y pálida. Había perdido todo su cabello, y abrazaba al profesor cuarentón como un náufrago se aferra a un tronco a la deriva.

¿Qué hacer en el lugar de Jenny? ¿Le prestaría yo mi esposo a una joven moribunda para que la “desvirgue” como su última voluntad? ¿Es ético alimentar sentimientos en una persona al borde de la muerte? ¿Y si la chica vence al cáncer, cómo quedaría la situación?

A veces la realidad supera la ficción. Y de qué manera.

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3 Responses

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  1. Tofu-sensei
    Tofu-sensei June 24, 2010 at 7:13 pm |

    Muy complejo el caso, en verdad. Yo como hombre (y solo hablando como hombre, no como casado) consideraría cumplir el deseo de la joven, más por complacencia a la ultima voluntad de una terminal. Pero supongamos. Y si se salva? Y si su pronóstico se eleva y puede volver a su normalidad? Qué pasará con sus sentimientos? Recrudecerá su enfermedad el hecho de ser rechazada? Que sentiré yo solo lástima o deseo incipiente? Y el deber para con mi esposa? Se están abriendo muchas interrogantes asi que mejor la paro por el momento.

  2. Oscar Humberto Torres
    Oscar Humberto Torres June 24, 2010 at 7:53 pm |

    Es un problema harto complejo. Piénsalo conjuntamente con Arturo y tomen una decisión en conjunto.

    Al final ejecútenla y respétenla (la decisión) sin decir nada a nadie.

    Saludos…

  3. Alterego
    Alterego July 24, 2010 at 12:31 pm |

    Creo firmemente que el matrimonio constituye un compromiso con uno mismo, cuando te cazas renuncias a todo aquello que pueda deteriorar la relación con tu pareja. Eso si siempre y cuando la otra persona tenga el mismo nivel de compromiso.

    En este insólito caso, el cumplir la última voluntad de Mary, sin duda afectaría la relación de Jenny y Arturo. Y aunque estes en capacidad de otorgar felicidad a un enfermo terminal, el compromiso y la lealtad a tu esposa lo supera ampliamente.

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