¡Que no soy vendedora!

– Ring, ring, ring

– ¿Alo?

– Con la Sra. Pitonizza Ríos del Valle

– Ella habla, ¿qué desea?

– Buenas tardes Sra. Pitonizza, ¿cómo le va? Le saluda Menganita de los Palotes, representante de Edu Joyas, permítame invitarla a formar parte de nuestra empresa… [bla bla… 5 minutos de espera cortés mientras escucho toda la verborragia que intenta convencerme en volverme vendedora de semijoyas…].

– Discúlpeme Menganita, no estoy interesada, gracias.

– Pero, ¿alguna hermana, su mamá, su suegra? Puede volverse un segundo ingreso que…

– Perdone que la interrumpa, pero no estoy interesada. ¡Qué tenga un buen día!

Pasan dos días. Nuevamente el teléfono insiste con sus timbradas:

– ¿Alo?

– Con la Sra. Pitonizza Ríos del Valle

– Ella habla, ¿qué desea?

– Buenas tardes Sra. Pitonizza, ¿cómo le va? Le saluda Narcisita Buenagente, representante de Edu Joyas, permítame invitarla a formar parte de nuestra empresa…

– Discúlpeme Narcisita, ya me llamaron, no estoy interesada.

– Pero, ¿alguna hermana, su mamá, su suegra? Puede volverse un segundo ingreso que…

– Perdone que la interrumpa, pero ya le dije a su compañera que no estoy interesada. ¡Qué tenga un buen día!

Al día siguiente.

Kiquiriquí… el teléfono irrumpe en el sagrado silencio del sábado por la mañana.

– ¿Alo?

– Con la Sra. Pitonizza Ríos del Valle

– Ella habla, ¿qué desea?

– Buenas tardes Sra. Pitonizza, ¿cómo le va? Le saluda Carmelina Vozdeangel, representante de Edu Joyas, permítame invitarla a formar parte de nuestra empresa…

– Discúlpeme Carmelina, YA ME LLAMARON no estoy interesada, gracias.

– Pero, ¿alguna hermana, su mamá, su suegra? Puede volverse un segundo ingreso que…

– QUE NO ESTOY INTERESADA. Disculpe, pero ¿podrían borrarme de la base de datos?

Un par de semanas después:

– ¿Alo?

– Con la Sra. Pitonizza Ríos del Valle

– Ella habla, ¿qué desea?

– Buenas tardes Sra. Pitonizza, ¿cómo le va? Le saluda Inocencia Tranquilina, representante de Edu Joyas, permítame invitarla a formar parte de nuestra empresa…

– Discúlpeme Inocencia, me han llamado ya varias veces, y he pedido me borren de su base de datos, no estoy interesada. Disculpe si sueno grosera.

– Pero, ¿alguna hermana, su mamá, su suegra? Puede volverse un segundo ingreso que…

– En serio, NO QUIERO VENDER SEMIJOYAS.

Soy una vendedora tan mala, pero tan mala, que no vendería ni agua helada en el Estadio Monumental, en esos partidos tipo 2 pm con 40° a la sombra. No tengo vocación de vendedora, menos aún de semijoyas, mercado saturado en el cual toda mujer, ama de casa, ha incursionado alguna vez en su vida. Hastiada de Edu Joyas, busqué en la red para saber cual es la propuesta que he estado rechazando. He capturado una imagen de la página oficial de Edu Joyas, no es mi afán desprestigiarlos, pues el diseñador web ya se encargó de ello.

Con razón tienen déficit de vendedoras independientes. Nadie puede vender un solitario sin piedra.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

Mis libros

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

(Visited 152 times, 1 visits today)

(Visited 152 times, 1 visits today)

Comments Closed

Comments

  1. Qué trauma no, yo tampoco tengo vocación de negociante, ni paciencia para que me vendan algo que no necesito. La verdad sí me gustaría tener vena para las ventas porque me haría la plata, pero estoy condenada a la modestia económica y la oferta de servicios profesionales jeje.

  2. chutica.. yo pensaba lo mismo y ahora vendo cuadros en una galería jajajajaja y lo peor es que la gente me los compra! jajajaja

  3. todos somos vendedores de ua otra forma, pero hemos caido enel engaño de que hay que convencer. yotampoc soy venderdor pero hastalas ideas se venden

Los comentarios se han cerrado.