Robots para prácticas gineco-obstétricas

En la Universidad Johns Hopkins de Baltimore USA se emplean robots embarazados para las prácticas de los estudiantes.

Desconozco si el robot también tendrá los accesos de llanto por el dolor producido por las contracciones. ¿Cómo se simulará la ruptura de fuente, el posterior sangrado? ¡Ya me dio cosa! Al menos al robot hay como apagarlo, supongo.

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

Mis libros

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

Si gustas, deja una propina para este artículo.

(Visited 40 times, 1 visits today)

(Visited 40 times, 1 visits today)

Comments Closed

Comments

  1. ¡Muy machista Eustaquio! Yo no solté una lágrima de dolor en las 12 horas de trabajo de parto, me porté mucho más “macha” que cualquier hombre con catarro.

    Sobre el tema del robot, sí me parece muy buena idea practicar el procedimiento con un ser inanimado, pues cuando estamos a punto de parir, debe ser feo escuchar a un estudiante de medicina decir:

    – Doctor, ¿le hago el tacto a la señora?
    y que el doctor diga,
    – Sí, a ver los estudiantes, hagan fila para que todos le hagan el tacto…”

    Afortunadamente yo dí a luz en una clínica privada donde ningún estudiante vio mi cuello uterino a medio dilatar.

  2. De hecho Pito, los robots, muñecos, monigotes y demás simuladores en real del cuerpo humano son una enorme ayuda para los practicantes, como bien dijiste, para que doce rapazuelos no tengan que ver el cérvix en dilatación de una parturienta.
    Me dio pena por ejemplo, en mi época de estudiante, cuando visité el CAMAL (léase Maternidad Sotomayor) donde la sala de dilatación era de unas veinte mujeres gemebundas abiertas de piernas al cuidado de una chota de obstetra que a los gemidos de dolor de las mujeres ella les respondía secamente “aguántese pues cojuda, bien que dio el **** y le gustómm….”
    Volviendo al tema de los muñecos, una muy buena forma de practicar para métodos rutinarios pero riesgosos, es por ejemplo el torso para colocar vías venosas centrales. Lo que ocurre es que la técnica requerida incluye introuducir un catéter justo bajo la clavícula, buscando la vena subclavia, para poder llegar directo al corazón y dejar el catéter ahí puesto. Como te imaginarás, se corre el riesgo de perforación pulmonar, hemorragia torácica o hemotórax, o lo peor, perforar la aorta. En un muñeco puedes equivocarte y embarrarla las veces que quieras, pero en un paciente, NO.

Los comentarios se han cerrado.