Sexualidad Sagrada

La sexualidad es aquella faceta que primordialmente tiene fines reproductivos. Los seres humanos generalmente experimentamos gran placer cuando tenemos relaciones sexuales, y durante el clímax conocido como orgasmo, la sensación puede ser de agradable a celestial. Esta gratificación hace que muchas personas busquen tener encuentros sexuales repetidamente, en búsqueda de ese placer instantáneo. Al así hacerlo, se puede llegar a la promiscuidad sexual, donde no hay espacio para el amor, un exceso que solo busca satisfacción inmediata, con parejas diferentes y llegando a prácticas extremas. No es el fin de este artículo juzgar estas actividades, la idea de esta investigación es comprender la abismal diferencia que se da entre el placer instantáneo pero fugaz que se da en relaciones pasajeras versus el infinito gozo que se obtiene al practicar la sexualidad sagrada con la persona que se ama.

Antes de comenzar, hay que dejar en claro lo que es un orgasmo. No son solo las rítmicas contracciones pasajeras que -en el hombre- van acompañadas de la eyaculación. El orgasmo es aquel momento que muchas veces dura décimas de segundo en los cuales el cerebro queda prácticamente en “electroencefalograma plano”, como sucede tras la muerte. Es por ello que los franceses conocen al orgasmo como “le petit mort“. Es esta cercanía con la muerte lo que vuelve a este momento mágico. Los creyentes afirman que tras la muerte el alma busca volver a la fuente original: Dios. Esa energía increíble que se desata con el orgasmo y que produce intenso relajamiento puede extenderse de ser casi efímera hasta durar muchos minutos. Los orientales llaman a esta práctica sexo tántrico.

Con la extensión de la duración del orgasmo, se logra también una expansión espiritual. El individuo percibirá la realidad con otros ojos, una elevación evidente que jamás experimentarán quienes practican el sexo de manera instintiva.

Pero, ¿cómo comenzar? Es primordial conocerse como individuos. La masturbación es una experiencia enriquecedora en este sentido, permite conocer los puntos erógenos precisos, la presión necesaria, el ritmo deseado, la intensidad de los movimientos. Conociendo esto, empezará la práctica de controlar el flujo energético que se desencadena durante el orgasmo. Al ya tener pleno conocimiento, se puede comenzar a practicar en pareja, sincronizando las energías de ambos, la respiración, los movimientos, hasta culminar en aquella cima escarpada y poder quedarse allí, elevados, gozando del infinito placer y felicidad, un éxtasis profundo imposible de describir hasta no vivirlo.

Tips:

  • Sentirse cómodo/a con el cuerpo. Si te sientes muy gorda o muy flaca o cualquier “defecto”, recuerda que todo aquello es aparente. Si tu pareja te ama, no le importarán tus rollitos o tu falta de curvas.
  • Crear un entorno sensual. Llena tu rincon de amor, tu dormitorio, de velas, incienso, flores, sábanas de seda música y todo lo necesario para que sea escenario de momentos inolvidables. Y por favor, retira la televisión de tu cuarto. Es la peor enemiga del buen sexo.
  • Evita las interrupciones. Suena obvio, pero es necesario enfatizar en esto. Practicar sexo tantrico no es lo mismo que copular. El coito lo puedes hacer rapidito en 10 minutos o menos y esto no tiene nada que ver con una simple cópula. Apaga celulares y manda a tus hijos con alguna tía.
  • Ahora que disponen de tiempo, dedíquense a deleitar todos los sentidos. Besos profundos, extensos, caricias delicadas, por todo el cuerpo, despierten cada célula de su cuerpo. Enseñense mutuamente lo que les da placer.
  • Cuando el hombre esté al borde de la eyaculación, debe controlar su fluido. Esta es quizá la parte que más disciplina conlleva. Tal vez la mujer deba detener sus movimientos. Muchas veces sirve que el hombre cuente mentalmente hasta 10. Al retroceder, se pospone la eyaculación y se extiende el gozo.
  • Somos seres de luz. El sexo tántrico es la respuesta para llenarse de esa divinidad que nos despoja del conocimiento superfluo hasta solo dejar la esencia de nosotros mismos, consiguiendo la realización y posteriormente la iluminación.

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NOTA IMPORTANTE:
Valga aclarar que “una concepción frecuente sobre el neotantra es verlo como el «tantra occidental», desarrollado a partir del siglo XX y relacionado en parte con la Nueva Era y el que se dio a llamar como «el yoga del sexo» o «yoga sexual». Esta perspectiva es tendenciosa; bajo la premisa del relativismo ético en cuanto a las prácticas religiosas, logró numerosos adeptos hostiles al conservadurismo sexual en Occidente y el mundo islámico. Esta importante mayoría consumista ha dado dinámica al mercado erótico y fueron legitimados por esa razón; no obstante, los estudios objetivos sobre religiones comparadas confirma que el ascetismo budista no dista del cristiano, y que el ejercicio tántrico sexual no es hedonista ni persigue el goce per se (Norbu, 1996)“. (Fragmento tomado de Wikipedia)

El sexo tantra no debería buscarse como excusa para eliminar las culpas que las relaciones sexuales “esporádicas” podrían causar, como tener sexo con un amigo ocasional. Es cuando la pareja se ama y comparten ese amor que pueden usarlo como combustible para encender el fuego que arderá entre ellos indefinidamente.

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2 Responses

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  1. Gloria
    Gloria December 23, 2010 at 1:55 pm |

    El sexo sin amor no lleva indefectiblemente a la promiscuidad. Se puede ser muy selectivo en cuestión de pareja sexual sin la condición ineludible del amor. Amor es una palabra muy profunda como para banalizarla.
    Decir que el sexo tántrico es una técnica pala lograr orgasmos eternos es una simplificación. El Tantra es toda una filosofía, considero que te falta documentación.
    En éste tipo de sexo no se recomienda más que un orgasmo masculino al mes para acumular energía. El peaje es caro, eso entre otras cosas.

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