Te llevo en el alma Guayaquil

Siempre te amé, hermosa, desde que eras mugrienta y apestosa, ahora luces moderna y maquillada. Siempre te amé, siempre te amaré.*

Si te dejara, dejar tus calles que me vieron crecer, que vieron mi felicidad y mi actual pobreza. Ese malecón que te adorna, las mansas aguas del río Guayas, majestuoso, con cuya brisa peleo al encender mi tabaco. Los brazos de mar que te abrazan de este a oeste, los puentes, los cerros, las avenidas transitadas, aquella bahía donde confluyen todos los comercios, donde nunca aprendí a regatear. Tu corazón palpitante, tu bandera celeste blanco…

Lloro de pensar dejarte, amada Perla. Dejaría tu calor, tu humedad. Lo haría, pero te dejaría empeñado mi corazón.

Tengo grabados en mis pies todos tus caminos. Mis callos se formaron en tus calles:

Te llevo en el alma Portete, que últimamente conocí, desde Eloy Alfaro hasta la 40, incluídas todas tus “avas”.
Te llevo en el alma Ave. Machala, y tu hermana Ave. Quito donde no me atrevo a caminar, especialmente desde Clemente Ballén hasta Cuenca.
Te llevo en el alma Ave. Víctor Emilio Estrada, me viste reír, tantas veces te recorrí…
Te llevo en el alma Ave. Pedro Menendez Gilbert, mi antiguo camino a casa.
Te llevo en el alma Ave. Kennedy, nunca olvidaré lo alto que llegué en tu paso peatonal.
Te llevo en el alma Boyacá, donde la gente te cruza en manada, ahora los articulados te dominan.
Te llevo en el alma Ave. 25 de Julio, en cuyos Almendros fui feliz la última vez. Tan al sur… tan lejos, tan cerca.
Te llevo en el alma Juan Tanca Marengo, asfalto calcinante que me tocó caminar, sorteando los vehículos que veloces te atraviesan.
Te llevo en el alma Ave. de las Américas, tan difícil eres para cruzarte, aprendí a torear buses en tu ruedo. Nunca te olvidaré, te juro que regresaría a caminarte desde el Coliseo Voltaire Paladines hasta Bahía Norte.
Te llevo en el alma Alborada city, tus etapas extrañamente dispuestas que nunca llegué a conocer.
Te llevo en el alma Boulevard hermoso, mi avenida Nueve de Octubre, cuyo corazón, el Parque Centenario que siempre añoraré. Y ese Hemiciclo que te corona, ícono que llevaré tatuado en mi alma.

No me dejas ir Guayaquil. Eres el escenario de mi vida, me viste convertirme en mujer. Nunca me sacaría tu olor a Puerto.

Siempre te amé, hermosa. Siempre te amé, siempre te amaré.

* La cercanía de Octubre y este post es mera coincidencia. Escribí esto pensando en la posibilidad de dejar mi adorada Perla.

© 2007 – 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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