Tercermundismo que da pena

Los otrora lugares públicos, hoy territorios de “fundaciones”, se mantienen hermosos y aparentemente cuidados gracias a su mantenimiento regular y a la guardianía PERMANENTE a la que son sometidos. Digo aparentemente porque los baños del Malecón del Salado no son del todo pulcros (en las dos únicas veces que he ido a hacer peepee). Si no fuera por esa guardianía permanente, los vándalos ya se habrian robado las plantas de las jardineras, los rieles de aluminio de los avisos publicitarios, las tapas de las alcantarillas, los bancos, las mesas, las piedras de los estanques, las luminarias, los pasamanos y los dispensadores de agua.  Todos aquellos bienes nos pertenecen, todos tenemos derecho de usarlos, gozar de su uso, y cuidarlos para que otros puedan beneficiarse. El hecho de reemplazarlos por maltrato, cuesta plata que no sale del bolsillo del Sr. Nebot, sale de la plata de los IMPUESTOS que todos pagamos, y que se podría invertir en dotar de los mismos bienes a más sectores. Pero, la ignorancia popular no comprende este hecho tan sencillo. A qué se puede deber tan tercermundista comportamiento:

1. Gente sin trabajo que se dedica a la ingrata tarea de vender como chatarra lo que se roba.

2. Simple vandalismo. Pues, si no se lo pueden sustraer, lo destruyen.. Esto me lleva a otro punto.

3. Gente que no ha evolucionado, y que, como animales marcan su “territorio”, escribiendo sobre paredes, mesas o asientos de buses, palabras obscenas, números de teléfono o signos ilegibles solo comprendidos por pandilleros.

4. La falta de civismo, moral y buenas costumbres que lleva a la gente inculta a demostrar su poca cultura, botando basura, ensuciando calles, playas, rios, veredas… existe la cultura “si hay otro que lo limpie, yo lo ensucio”.

5. El desconocimiento de las consecuencias que ocurren al contaminar, dañar y ensuciar. La gente es bruta, prefieren ver “Bailando por un huevo”, que un buen documental en algún canal de señal abierta (¿existe eso?).
Hoy, la aniñada ciudadela en la que vivo amaneció conmocionada. Se han robado las tapas de los medidores de agua. Un infame ratero se dedicó a sacar todas las que pudo, volviendo los caminos peligrosos, (¡maldito canalla!, ¡mi hija podria caer en ese hueco!, ¡hijuep- malparido!) todo por unos centavos. Todos los vecinos ahora están asegurando las tapas que se salvaron, especulando la hora en la que el delincuente pasó recolectando la “mercancia”. Nadie sintió nada. Los guardias no vieron nada. Como siempre en estos casos.

¿Quién controla esto? ¡Si hasta roban cables de teléfono! ¿Quién los compra? ¿Cómo acabar con esta lacra? Apenas el municipio blanquea una pared, los gomeros regetoneros lo infectan con sus simbolos y meados. ¿Hay que poner un policía en cada esquina?

Sé que de nada servirá este post, ni las cartas a El Universo que siempre mando indignada y que generalmente salen publicadas… Seguirán ocurriendo estos hechos. Parece que nos hemos acostumbrado. ¡Qué pena!

© 2007, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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