Trabajo: castigo o bendición

En el libro de Génesis, cuando Adán desobedeció a Dios, se le impuso como castigo ganar el pan con el sudor de la frente, lo cual se interpreta generalmente como trabajar duramente para poder subsistir. De hecho, no le hallo otra interpretación a dicho pasaje. El trabajo se considera una carga, un castigo, cuando el trabajo ennoblece, produce, vuelve al hombre útil a la sociedad, elevando su autoestima. No hay mayor plaga que la desocupación. El estar inactivo sólo lleva a vicios y miserias. Algunos caen en la delincuencia, otros en volverse parásitos de su familia, otros se vuelven seres conformistas, grises y mediocres que se satisfacen con conseguir un plato de comida diario sin buscar prosperidad y progreso real. Otros, usan ese tiempo libre para dedicarse a importunar, denigrar, ofender, molestar a los demás.

Hay quienes aún creen que el trabajo es una carga. Cajeras que hacen sus labores con actitud de mujer anorgásmica, choferes groseros que insultan a diestra y siniestra, o empleados que cumplen a medias sus funciones. Un empleado nunca será bueno si tiene un mal jefe, asi que no se puede culpar a dicho trabajador de hacer sus cosas a medias si su empleador le paga a medias, a destiempo o lo veja de cualquier forma. El tener personal a cargo es una responsabilidad que debe ser asumida sin pedantería o prepotencia, ya que la vida es relativa y la posición que hoy tenemos mañana puede dar un giro de 180º.

No trabajemos solo por el dinero. Hagamos lo que nos gusta, y hagamoslo bien. Tengo la fortuna de ser recompensada por lo que más me gusta hacer, y las mayores satisfacciones no me las paga el dinero, pues, si me ofrecieran un trabajo de miles de euros en Europa sembrando tomates o cuidando ancianos, jamás lo aceptaría pues no me gusta ensuciarme las manos ni lidiar viejecitos. Aunque mis ganancias no sean de miles de euros mensuales, lo que hago para vivir me llena profesional, intelectual y personalmente. Esa debería ser la actitud de todos. No me conformo con ser mantenida por mi marido. Y aunque suene pedante, me encantaría que todos pensaran como yo en lo relacionado con el trabajo y el dinero, la actitud hacia el servicio a los demás y la entrega que se debe dar para obtener resultados que a más de ser recompensados económicamente, nos alejen de la terrible desocupación que solo enmohece el alma, daña las ideas y mina los talentos.

Para concluir, me referiré a una parábola de la Biblia que a diferencia del pasaje con el que inicié el artículo, deja clara mi postura sobre el trabajo.

Un potentado muy adinerado repartió entre sus tres empleados dinero, antes de emprender un viaje. El primer empleado recibió 5 mil monedas. El segundo recibió 2 mil monedas. El último recibió mil monedas. Los dos primeros empleados, en ausencia del jefe, hicieron negocios con el dinero recibido recibiendo 100% de rentabilidad. En cambio, el último empleado hizo un hoyo y enterró las mil monedas.

Al regreso del jefe, al hacer cuentas, los dos primeros empleados le contaron cómo doblaron la cantidad de dinero recibido. El jefe en recomenpensa les dió mucho más dinero a cada uno. En cambio el tercero, por temor a perder el dinero recibido, le entregó las mil monedas argumentando que como jefe pretende cosechar donde no ha sembrado. El jefe repudió esta actitud, quitandole el dinero, pues pudo haberlo depositado en un banco a ganar intereses. Por eso el empleado temeroso y sin visión de negocios, fue echado, pues al que tiene se le dará más y al que no, lo poco que tenga se le quitará.

Todos conocen que no soy una mujer religiosa, sin embargo, he leído la Biblia en su totalidad. Rescato esta parábola que guarda una enseñanza grandiosa. Al Dios en el que los creyentes depositan su fe, no le agrada la miseria. La pobreza no es una virtud, es simple pereza. Dentro de lo poco que podemos tener, podemos trabajar y rendir, multiplicando los bienes recibidos. No todos recibimos la misma cantidad de talentos, pero todos tenemos la obligación de hacer producir dichos talentos. Aquel que oculta el dinero en un hoyo en la tierra es aquel ser mediocre que se conforma con poco, que hace un trabajo a medias, que vive en la desocupación, que delinque, que trolea, que malgasta los dones recibidos por Dios -según quienes crean en Dios-. Considero que todos tenemos habilidades y talentos, y todos merecemos ser prósperos haciendo lo que nos gusta.

© 2010, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. la verdad es bastante importante, por lo menos en mi caso, trabajar en algo que me guste, mis primeros trabajos fueron en cosas X que la verdad no me dejaron nada, ahora que me dedico a lo que me gusta y estoy a punto de graduarme en una carrera afín poco me importa si cobro o no por lo que hago (claro que si cobro mucho mejor) pero tengo la libertad de hacer lo que quiero

  2. No trabajaría en algo que no me guste. Por eso renuncié a mi anterior empleo.

    Pero el dinero es MUY IMPORTANTE y ahora estoy buscando empleo de lo que sea, porque ya me estoy quedando sin recurso económico.

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