Traductor de bebés

Tengo probada experiencia criando una hija y medio ayudando a mi hermana con mis dos sobrinos. Mi hijo menor (mi sobrino), es un pan de Dios, suave como una cereza, con cachetes mordibles, ojos vivarachos y pícaros hoyuelos. Tengo el placer de bañarlo casi todas las noches desde hace 4 meses que nació, de modo que él se ha encariñado con la tía Piqui (nombre ridículo con el que me hago llamar de mis sobrinos). Esta experiencia maternal y “tial” me hace comprender los bramidos, gruñidos, lágrimas, agús y sniff de los bebés. Aunque no siempre funciona. Les transcribo un diálogo entre mi sobrino y yo. La traducción del idioma “bebé” al español la pongo entre paréntesis y con cursivas:

Bebé: Aguuu, gu, rrr… (llama a mi mamá)
Pitonizza: ¿Que quieres mi vida?
Bebé: Guuu… mmmm… rr (qué eres sorda o qué te pasa, que llames a mi mamá)
Pitonizza agachandose a besar al bebé: ¡Qué lindos sonidos haces mi reycito!
Bebé: Aguugugu… rrr.. mmm.. gu.. ma…uu rr (Esa música infernal que escuchas te volvió loca tía, no me beses, que la boca te huele a café).
Pitonizza upando al guagua: ¡Venga con tía Piqui! ¡Eso, arriba mi vida!
Bebé: Guuu… rrr…aaaaguuuu, gu! (No me lanzes al techo, te voy a denunciar por maltrato al menor, ¡mamá!, ¡salvame!)
Pitonizza dejando al bebé en la cama: ¿Quién es el bebé más bello del mundo?
Bebé: agugugu… mmm…rrr…aggu! (Yo pues, diles a los de Huggies que no quiero ser imagen de la nueva campaña y llama a tu hermana que quiero teta!)
Pitonizza volviendo a upar al bebé: ¡No soporto dejarte en la cama, vente para acá mi vida! Muaa!
Bebé molesto al punto del moco y baba: guguguuuu…rrrrr….aguu! (qué, ¿¡no entiendes que quiero teta?!)
Pitonizza intuyendo algo: ¿Quieres teta papito?
Bebé, pateando las tetas de Pitonizza: ggguuuuugugugu, agu! (tetas como las tuyas me interesarán en quince años, ahora quiero tetas llenas de leche, ¡llama a tu hermana carajo!)
Pitonizza revisando al bebé: ¿Te habrás hecho caquita?
Bebé, llorando: whaaa, waaa, guuuguu (No, cómo voy a cagar si no he comido, ¡qué muda eres!)
Pitonizza extrañada: No, estás limpiecito, ¡Sister!, ¡ven que no sé qué le pasa al niño!
Bebé: guuugu! angugugugu… gu! (Al fin mi alimento, ya safa tía que tus tetas solo son entretenimiento, no nutrición)

Así, una vez más he comprobado que mi intuición va en proporción inversa con mi edad. No termino de comprender a los bebés, pero me encantan, asi tengan 4 meses o 23 años.

© 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. Bebé, pateando las tetas de Pitonizza: ggguuuuugugugu, agu! (tetas como las tuyas me interesarán en quince años, ahora quiero tetas llenas de leche, ¡llama a tu hermana carajo!)

    …esta parte estuvo mundial.
    Por lo menos mi profesión me ha permitido afinar mi oído para discriminar si el llanto de un lactante pide alimento, limpieza o si es de dolor.

  2. jajajaja muy buena …. felicitaciones…. aunque a veces la conversacion entre un hombre y una mujer parece la que acabas de escribir.. jejeje

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