Una noche en Vulcano

La noche empezó muy joven, a las 22h30 el medio staff de The WildChildren (Sick Boy y Guillermex) junto con los twitters Daria y Jloor, la sensual Natyco y la reina de la blogósfera LAGaby, nos reunimos al pie del cerro Santa Ana, junto con “mi persona”. Estabamos indecisos entre ir a Fizz, al Imperio, a la Isla o al Escorpión. Incluso se mocionó Junior’s. (/sarcasmo) Espero que nadie haya tomado en serio que ciertamente frecuentamos dichos sitios de perversión diversión.

El fantasma de Michael Jackson pululaba por todos los lugares de la zona rosa de Guayaquil, pero como todos saben, yo no soy de ese tipo de música, ni los presentes tampoco (creo). Circulamos por todos los sitios ahí, entramos y salimos de todos los bares, hasta que finalmente subimos hasta el faro, desde donde lanzamos una moneda y fuimos a parar a un barcito en las escalinatas donde el pop más recio de los 90 sonaba agresivo: desde Paulina Rubio a Shakira, conocí nombres de agrupaciones que antes desconocía como Belanova, Miranda. Disfrutamos de El General y Celia Cruz. A decir verdad, nunca me había divertido tanto con la mezcla más surrealista que pueden imaginar, recordando épocas del colegio y conociendo música que le gusta a las personas normales, pues como saben, con lo anormal que soy, desconocía quién es Natalia Oreiro.

Cuando LAGaby, Natyco y yo no pudimos resistir, huimos en un descuido de los machos presentes (y Daria, quien no se nos unió en la escapatoria), y fuimos a parar a Vulcano, la discoteca de ambiente gay más conocida de la ciudad.

Nunca antes había entrado a una discoteca gay. Corrijo, nunca antes había entrado a una discoteca. No soy de discotecas, mis farras siempre se limitan a bares donde poder escuchar música. Pero esa noche, con esas dos despampanantes damas, debuté en una noche de trance, música electrónica frenética ante la cual era imposible permanecer impávida. Sucedió lo que nunca antes en la vida había sucedido: ¡Pitonizza bailó! Era irresistible con la Natyco y LAGAby. A nuestro alrededor, las parejas gays se hacían arrumacos de modo frontal, como nunca antes tampoco había visto. Pero yo no estaba en un zooloógico para mirar los cortejos previos al apareamiento homosexual. Así que cerré mis ojos, viví mi vida, dejando vivir a los demás como debe ser. Detesto incomodar a los demás con miradas indiscretas.

El espectáculo central era un concurso de strippers, de los cuales solo el último era altamente desvestible. Aunque sea gay, era de muy buen ver. El show intermedio consistió en una parodia a Titanic, indescriptible, muy bueno.

Al poco tiempo Sick se nos unió, las tres protejimos su integridad 😀 Master Guillermex no quiso arriesgarse, y prefirió quedarse engulliendo una hamburguesa a poner un solo pie en Vulcano. Cabe destacar que nadie bebió más de dos cervezas, como siempre digo, para divertirse no hace falta el alcohol.

Conclusión:

Altamente recomendable, Vulcano ofrece un ambiente agradable, para pasar entre amigos, divertirse. Mi consejo, no esperen conocer parejas de lesbianas de metro ochenta tipo Pamela Anderson dispuestas a todo. Live and let live

© 2009 – 2016, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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