Ventajas y desventajas de entrenar en casa

Mi falta de tiempo se estaba volviendo excusa para haberme vuelto tremendamente sedentaria, lo cual es algo indeseable, pues un estilo de vida inteligente incluye actividad física regular. El caminar o subir escaleras no cuenta como ejercicios, los deportes a más de mantenernos jóvenes, nos hace felices. Mi deporte son las pesas, es un reto que me impongo a mí misma, donde compito conmigo, me pongo metas, me saco el stress y de paso, esculpo mi cuerpo. Anterior a mi hija, iba al gimnasio a diario. Eustaquio es un deportista disciplinado: madruga para trotar, hace abdominales y lagartijas de forma admirable, monta bicicleta, y tiene la fuerza de un muchacho de 25 años, ¡por ello me enamoró!

Indudablemente hacer ejercicios en un gimnasio tiene sus ventajas, las cuales enumero:

  • hay hombres lindos a los cuales mirar furtivamente, en especial cuando están concentrados entrenando sus pectorales. Como tip a las chicas que me leen, ubiquense cerca de ellos cuando vayan a empezar, les garantizo una exhibición muscular espectacular, pues todo hombre hace su mejor esfuerzo cuando se siente observado por una mujer.
  • entrenar con compañía es más divertido. Si tienes alguna amiga igual de entusiasta, es buena idea ir juntas a alternar las máquinas.
  • se hacen amigos.
  • las máquinas son profesionales y completas. Siempre y cuando sea un gimnasio decente, cuyas pesas no sean “home made” o hechas con cemento y fierros.
  • los entrenadores dan asesoría personal.

Cuando realmente no podemos sacar un tiempo en la agenda para ir al gym, solemos comprarnos esa máquina hiper mega completa que se dobla y entra bajo la cama, que esculpe el cuerpo de una mujer obesa y despeinada con un efecto morphing hasta volverla una esculpida diosa del Olimpo. Con mucho entusiasmo esperamos que con 5 minutos podamos reemplazar las 2 horas que pasamos en el gimnasio trepandonos en la Super Gym Mega Plus 6000, fabricada con polimeros usados en la Nasa. Y empezamos. Los tres primeros días con suerte hacemos uso de la dichosa maquinita. Hasta que se convierte en perchero.

Con los años empiezo a acumular pequeños brotes de celulitis que empezaron a preocuparme, además, mis triceps lucen tristes. El sistema de Pilates casero que estoy empleando aparentemente parece inofensivo, sin embargo siento las mismas agujetas en el cuerpo que cuando levantaba 50 Kg! Lo he combinado con ejercicios con pesas, y aspiro complementarlo los próximos días con sesiones de yoga. El Pilates mejora la postura y el tono muscular de forma visible y rápida, incrementa la concentración y la flexibilidad. Las pesas esculpen, aumentan la masa muscular y dan fuerza. Con la práctica de yoga se consigue una unión cuerpo-mente que mejora la concentración, da elasticidad al cuerpo y libera a la mente del stress diario. Sin embargo, vale tener un buen maestro de yoga pues podría ser contraproducente practicarla sin la debida asesoría.

Apenas tengo 2 semanas con ese programa autoimpuesto, con el apoyo de mi esposo. Así, le hemos encotrado ventajas a entrenar en casa:

  • No hay horarios. Si quiero, puedo entrenar a las 3 de la mañana.
  • No hay que esperar a que se desocupe la máquina.
  • No hay la fauna que se suele encontrar en los gimnasios normales:
    • el acaparador de máquinas: que se niega a compartirla;
    • la emplasticada: esa mujer que cree que forrandose con fundas va a bajar de medidas;
    • el sudoroso: aquel ser que destila sudor y lo deja en todas las camillas dejándolas inutilizables;
    • “I’m too sexy for my biceps”: el pepudo enamorado de sí mismo que hace poses en los espejos;
  • No hay regeton. Ni salsa. Ni música de aeróbicos. Me molesta sobremanera las versiones herejes que convierten canciones decentes en música de aeróbicos poniendolas a mayor velocidad de lo normal.

Así espero que no se me acabe el entusiasmo. Además, si le demuestro a mi esposo que sí uso las benditas ligas de Pilates, talvez se anime y compre la máquinita completa.

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