Vida nueva

Estoy escribiendo a mano por primera vez en quince años*. Mi palm está sin baterías, mi computadora en el local y francamente escribir en el celular resulta bastante engorroso hasta para mí. En mi cuarto de 2×3 intento aislarme de mi hija, quien insiste en jugar con los gatitos. Con música new age de fondo y el leve susurro del ventilador me enfrento a mis pensamientos interrumpidos de tanto en tanto por las exigencias de mi tirana a quien intento someter a mi dictadura. Por fin no más intromisiones en la forma como la educo. Por fin su padre y yo empujamos en la misma dirección. Por fin tengo paz. Estoy aquí, sola, meditando sobre el futuro que nos espera… ¡tanto trabajo por hacer! A veces, la energía me abandona, es difícil trabajar con hambre. Tantas necesidades insatisfechas. Un anhelado microondas, una refrigeradora, un closet desplazaron a la laptop y el Iphone con los que soñaba meses atrás. Mis deseos sexuales también han decrecido. No tengo ánimos de tocar a nadie (a excepción del hermoso amigo sexual con quien me topé el otro día en 9 de Octubre y Chile. Aparte de eso, nada. El mundo que ahora es mio se me vuelve tan inhóspito. Las calles, la gente que pasa por mi lado, los cigarrillos que fumo uno tras otro mientras veo asomar mis huesos sacros de manera antiestética. ¡Tanto por hacer! Supongo que en cuanto organice detalles como mi almuerzo, la resistencia de mi hija en comer lo que le ofrezco, saldar la horrible cuenta con las tarjetas de crédito, supongo que entonces mis caderas volveran a redondearse, a ocultar esas horribles aristas dando paso a la mujer deseada que solía ser. Aunque eso no es lo que me preocupa. ¿Deseada por quién? No me interesa atraer a nadie. Mi amigo sexual siempre encontró jugosos mis huesos. Sé que él siempre está cautivo y él podrá desestresarme en cuanto lo arregle. Lo que en realidad me preocupa es cuánto durará esta transición. Esta libertad a medias, pues sin los medios económicos suficientes estoy negada a hacer muchas cosas. Le pido a Dios luz para dirigir mi negocio. Fuerza para soportar el hambre. Sabiduría para educar a mi hija. Olfato para esquivar a los lobos vestidos de oveja. Fe para creer lo que no se ve. Aquel departamento privado donde pondré mi microondas, mi refrigeradora, mi ropa en mi closet, no en cartones o maletas. Libertad de poder comer un helado sin peligrar el almuerzo del día siguiente. Y la armonía perdida en casa, donde aún no entienden las razones de mi emancipación, precipitada segun ellos, tardía según yo.

Un día las cosas volverán a su cauce normal. Tendré una casa, el negocio produciendo para la tranquilidad del pan de cada día, mi hija aprendiendo de su madre el difícil arte de vivir sola en el mundo. Mi nueva vida…

* Escrito a la antigua, el domingo 16 de septiembre de 2007 a las 21h00, en un cuaderno de cuadros, usando pluma azul.

© 2007 – 2008, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. verás que va a ser más bacán compartir con tu público tus logros, uno a uno, y eso es lo que me gusta de este blog, que mantiene esa transparencia… saludos!

  2. se lo compartí a la Naty el otro día ahora te lo paso a tí:

    en el día mas nublado e incluso en la noche mas oscura no podrás verlo, pero el sol nunca deja de brillar

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