Vuelo con destino hacia mi interior

Leí por ahí a un detractor de la marihuana afirmar que los últimos estudios que demuestran las bondades terapéuticas de la planta responden a una especie de lobby pro-cannabis, que intenta esconder los “riesgos del consumo lúdico de la hierba en detrimento de la memoria y otras funciones cerebrales”. Según él, el fumar hierba de manera recreativa no es nada inocuo como la ciencia lo está demostrando, al contrario, es toda una conspiración para “atontar a la gente vendiéndole marihuana de forma legal y así cobrar impuestos”. Sí, esta es una posición extrema de un fanático al cual sería muy fácil de rebatir, sin embargo, muchos de estos matices se leen en comentarios de ecuatorianos en general cuando los medios tradicionales continúan con su desinformación, o cuando la policía arresta a un joven por posesión de cantidades suficientes para llenar una pipa una sola vez.

Ecuavisa, para variar, desinformando. Lean las reacciones. Algunos comentarios dan miedo. Por eso no estamos listos para preguntarle al pueblo en referendum sobre la legalización del consumo de cannabis.

#LoMásVistoDeLaSemana Así daña tu memoria la marihuana en tan solo unos meses, según estudio http://ecuav.tv/1PZQGcf

Posted by Ecuavisa on Saturday, February 6, 2016

Bien, eso es lo que dicen otros. Ahora pasemos a leer mi opinión.

Uso lúdico, recreacional y ritual

Yo no tengo reparos en admitir que mi consumo es básicamente recreacional. Como mujer adulta y responsable de las consecuencias de mis actos, dicho consumo lo manejo con las debidas precauciones. Es absurdo que nos digan que se ha descriminalizado el consumo cuando es ilegal comprar weed. La adquisición de la hierba -la parte ilegal del consumo- sin exponer mi integridad, apoyada en gente de confianza y sin llevar conmigo cantidades que me acarreen problemas. El cultivo para consumo personal aún no está tampoco regularizado, de manera que no hay garantías de que sembrando se eviten problemas, a menos que se haga con la más estricta discreción y cuidado. Quien nunca ha fumado no puede entender los efectos placenteros y sobretodo las reacciones cerebrales y coloridas que se desencadenan.
proudly stoner

 

 

Planeta Tierra despegando bien alto, con destino hacia mi interior. El vuelo se ve despejado, las condiciones atmosféricas favorecen el viaje, si se asoma en la ventanilla derecha podrá mirarse a si misma en el pasado. En la ventanilla izquierda podrá verse en el futuro. ¿O era en la derecha? Igual donde vamos no hay izquierda ni derecha, no hay arriba ni abajo. Vamos a ponernos HIGH.

Contemplación personal:

En mis vuelos puedo mirar hacia mi interior, hacer un inventario de mis defectos y como irlos corrigiendo, así como mis virtudes y fortalezas para aprovecharlas. Puedo detectar mis miedos, racionalizarlos, domesticarlos. Estando tan alto en un vuelo, veo desde arriba toda mi vida, y entiendo en qué parte del laberinto me estoy atascando, qué caminos son recurrentes, qué sitios son los que no he visitado ya sea por desconocerlos o por evitarlos directamente. Estando acá arriba también hago conciencia de cada tensión en mi cuerpo, cada proceso de mi organismo que me mantiene con vida, puedo percibir mi sangre recorriendo mis venas y regresando al corazón, entre intrincadas arterias, vasos y tejidos que no recuerdo sus nombres pero que puedo claramente identificar con sensaciones. El aire entrando por mi traquea, avanzando por mis bronquios, inflando mis pulmones. Todo ese oxigeno del que se sirven mis células. Y ese orden de mis átomos me mantienen unida sin dejar que me desintegre y evapore de la nada, están ahí con fuerza, lo puedo sentir cuando estoy aquí arriba.

Interacciones personales:

El cannabis me ha mostrado también los patrones que tejo entre mis allegados, familiares, compañeros, colegas, amigas. Me ubica en el universo y me posiciona con respecto a los demás. Entiendo los ciclos en mis relaciones. Comprendo cuando algunos de estos ciclos ya se han cerrado y no dan para más. Me ayuda a perdonarme y perdonar a otras personas por lo que pasó o lo que pudo pasar. Me reconozco en mis diferencias con los demás. Ubico jerarquías implícitas. Percibo las intenciones. Detecto los mapas conceptuales de los otros, como funcionan los sistemas y estructuras de algunas organizaciones. Veo la vida como libretos de una obra de teatro, identifico los personajes, los antagonistas, los héroes. Evito fricciones con los demás. Los acepto. Los tolero. Los aprecio.

A pesar de que la descripción de mi vuelo se podría interpretar como apología al uso de las drogas, debo aclarar que no abogo por el uso de sustancias que alteren el estado de conciencia hasta no tener un dominio un poco claro de quienes somos como personas. La marihuana mal usada puede provocar paranoias, los conocidos “mal trips”. También un exceso en su uso podría causar una baja de tensión, conocida como “muerte blanca” que a pesar de que es muy sencillo de superar, puede aterrar al usuario desprevenido. Su abuso crea tolerancia en el organismo, de modo que se vuelve un desperdicio fumar sobre cierto límite. El exceder la dosis es muy facil para quienes comen digamos, brownies mágicos. No se siente nada bonito pasarse de la raya con eso, tengan cuidado.

Pero los verdaderos peligros de fumar marihuana son los que a conllevan una vida perezosa, sin rumbo, sin sentido, sin dirección. Por eso sostengo que la marihuana no es para todos. Hay quienes la satanizan. Otros -encabezando la lista, yo-, la elevamos a los altares, endiosando a la yerba de modo que podría llevar a excesos. Tener esto siempre bien presente para obtener solo lo positivo que hay al consumir la sagrada hierba de Dios, Santa Mary Huana.

Lo escribí escuchando esto: 

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