Yo no trabajo

  • Si no tengo un jefe, no es trabajo
  • Si no tengo que ir a una oficina de 9 a 5 no es trabajo
  • Si no uso uniforme, no es trabajo
  • Si no tengo que rendir cuentas a un supervisor, no es trabajo
  • Si no cobro en quincena, no es trabajo
  • Si no tengo vacaciones nunca, no es trabajo
  • Si no debo pedir permisos, no es trabajo
  • Si no cobro decimos, ni bonos, ni aguinaldos, ni utilidades, no es trabajo
  • Si puedo llegar a la oficina a la hora que me venga en gana, no es trabajo

Prefiero no trabajar, que desgastarme para otro, hacer lo que otro me diga, bajo sus condiciones, y con un sueldo. Prefiero no trabajar. Siendo profesional, hago uso de las habilidades adquiridas en la universidad para ganarme la vida. No puedo someterme a horarios, recibir instrucciones, no tomar decisiones por mi cuenta. Mi independencia no la puede pagar nadie.

© 2009, Pitonizza Punto Com. Licencia de uso: Atribución-SinDerivadas CC BY-ND

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Comments

  1. La mitología judeocristiana dice que Dios hizo el trabajo como castigo, como cosa agobiante y que apenas deja para subsisitir. Así, ni bien terminamos el colegio tomamos el primer empleo que nos sale al paso, porque necesitamos “ganar dinero”, luego “ya veremos”. Mientras que estamos en una fábrica o en una oficina, nuestra mente se encuentra en otra parte, soñando en lo que realmente nos gustaría hacer. Esto se llama simplemente falta de concentración; se traduce en productos defectuosos, en cartas y oficios emborronados, mal redactados y con fallas de ortografía, etc. La frustración acumulada nos hace buscar un “pasatiempo” (pasamos nuestro tiempo fuera de la oficina haciendo algo para matar la frustración), al que no pocos dedican más tiempo, esfuerzo y recursos que al propio trabajo. Frustrados en el trabajo, pasando el tiempo para olvidar la frustración, se origina así la espiral de mediocridad que nos caracteriza como individuos y como país.

    El mundo en que vivimos no es precisamente el mejor, pero es el único que existe. El tiempo que transcurimos en este mundo es el único que tenemos a la disposición. Y es nuestro derecho y nuestra obligación hacia nosotros mismos utilizar cada día de nuestras vidas al máximo posible. Una parte fundamental es precisamente hacer un trabajo que corresponda a nuestras capacidades y deseos, aún cuando no ganemos tanto como un gerente o un banquero. Cierto, más fácil decirlo que hacerlo. Pero ése es precicamente la cuestión: Superar cada obstáculo, cada dificultad. La alegría de haberlo hecho es indescriptible, y no puedes medirla en dinero.

    Yo trabajo como disponente en una empresa de camiones de carga. Tú puedes tener el mejor producto o servicio que jamás haya habido, pero si no tienes una concepción logística para hacerlo llegar a tus clientes, ese producto o servicio no valen nada. Y estoy orgulloso de poder hacer ese trabajo.

  2. Si es asi yo no he trabajado jamas en mi vida. Solo cuando estaba en la universidad como ayudante de laboratorio, pero igual no cumplia todos los puntos. Ahora ni uno solo aplica.

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